Sunday 14 April 2024
Home      All news      Contact us      RSS      English
abc - 12 days ago

La barra de los contrastes de Doña Inés

El Teatro del Soho de Antonio Banderas contemplaba un proyecto gastronómico orbitando en torno a él. Si Tercer Acto fue la apuesta nodriza, tres más pequeñas y de cocina diversificada han ido naciendo en los últimos años (colofón aparte con La Pérgola en el Puerto). La Barra de Doña Inés es la más informal de todas. Taberna de barra de toda la vida, pero en versión de vanguardia, más sibarita. Un espacio que, a diferencia de sus hermanos, se asoma a la Alameda Principal a la caza de donjuanes, malagueños o turistas de paso, dispuestos a una experiencia más intimista. El resultado es guadianesco. Terraza de La Barra de InésAunque ofrece un resquicio de terraza y contadas mesas dentro, hablamos de un despacho de tapeo rápido (no se admiten reservas) donde circulan eminentemente la ración fría, las conservas y las chacinas. Al hilo del sello del grupo Tercer Acto, el local está ambientado con gusto y encanto, con unos espejos bien pensados estratégicamente. Y aquí llega la primera ración de cal y de arena, una dinámica constante allí: los nunca suficientemente ponderados ganchos para colgar abrigos o prendas con las que cargamos versus ese lema de neón de «Boquerones y Chardonnay», un intento de crear un eslogan de tasca contemporánea que a nuestro juicio no logra el efecto pretendido. Ensaladilla rusaEl espacio en mesa es óptimo para una cena de dos (también hace compañía la música española que es rango distintivo en el local); en barra el radio de acción es exiguo, pero en las experiencias que hemos tenido allí diremos que no han sido una rémora para la disposición de platos. Cierto es que esa virtud tiene un pecado gemelo: la lenta velocidad de salida de las comandas algunos días nos habla de una cocina intermitente, más teniendo en cuenta que el grueso de la carta está previamente elaborado. AnchoasAntes de desmenuzarla, va por delante de un spoiler de la carta: es de esas en las que saber pedir arroja una sensación u otra al término de la visita. Al grano. Comenzamos con algunos de de los aperitivos más clásicos: las gildas, en general satisfactorias y con la de la casa (aceituna, piparra, boquerón, tomate deshidratado y queso) predominando sobre las demás; y las anchoas, correctas pero servidas con un punto demasiado frío. La ruta de los aperitivos sigue con algo que siempre hay que pedir, la rusa. Correcta, sin más, sin menos. Bien atemperada, con ventresca, algo especiada. Cremosa. Croquetas Doña Inés de lacón y huevo con mayonesa de hierbabuena, y croquetas de morcilla con mayonesa de pimientosLas croquetas ofrecen otra dicotomía. En las Doña Inés (con mayonesa de hierbabuena) no se termina de apreciar bien el sabor de lacón y las de morcilla sí son de una bechamel más potente y agradecida, coronadas con un punto de mayonesa de pimientos. Tosta de tartar de atún rojoLa tosta de tartar de atún rojo, uno de sus platos más demandados, nos deja un buen género acompañado de una rica crema de albahaca y tomate deshidratado en pan de cristal. Buena, escasa de tamaño, aunque bien servida. Brioche de rabo de toroEl brioche de rabo de toro, otro de sus bocados más demandados, queda más diluido entre la salsa de queso y el pan. Le pedimos más jugosidad. Además, al igual que en el resto de sus panes, tenemos que dar un tironcito de orejas: para el concepto que defienden, las patatas de paquete con que son servidos suponen un paso atrás. Más cuando otras elaboraciones (calientes) vienen acompañadas de unas patatas fritas notables. Calamares fritos con salsa kimcheeDe cuanto hemos probado, donde más hemos reconocido ese autopreconizado «tapeo de antaño con visión sofisticada» es en los calamares. Buen producto. Buen rebozado. Y la compañía de una buena mayonesa de kimchee que le sienta de fábula. Gran paladar dejan también las vieiras gratinadas, hijas de Tercer Acto que repiten en esta versión de barra. Vieras gratinadasRematamos el estómago con tres pinceladas en los postres desde tres vértices diferentes: algo de desencanto para los puristas de la m un brownie de chocolate que cumple lo que de él se espera, sin ínfulas, y una torrija que agradecemos que sobreviva en la carta más allá de la Semana Santa, puesto que está a la altura de los que adoramos este manjar. Brownie de chocolate con helado de vainillaEs muy de agradecer el carácter encantador del personal, incluso los días en que la cocina se atasca un poco, y porque no es fácil manejar una clientela poco acostumbrada a esperar para ser acomodada en un espacio pequeño y con larga lista de espera en horas punta. Un buen servicio, aunque no los justifica, ayuda a acolchar los desajustes entre fogones. La bodega brinda óptimas sensaciones. Es sorprendentemente amplia para el espacio que manejan (en botella, en copeo la diversidad es más residual). No hay cócteles, aunque sí un satisfactorio abanico de opciones para quien quiera coronar la velada con un toque de alcohol. TorrijasDesde el rigor que entendemos que hay que tener con el Grupo Tercer Acto, diremos que para los rangos económicos en que se mueven y la pretendida experiencia gurmé que predican, hay que exigirles un punto más, en especial si lo comparamos con otros restaurantes del mismo segmento, ya no en la ciudad, sino en el propio entorno de centro y alrededores. Es un restaurante de luces y sombras que no se puede permitir el lujo de jugarse su impronta con una moneda al aire. En el momento en que arreglen esa discontinuidad en cocina y ajusten algunos pecados menores (otro detalle constructivo: el exceso de recurso de los brotes para decorar distintas raciones), entonces sí opositarán a barra de visita habitual. VALORACIÓN: Comida 2/5 Servicio 4/5 Ambiente 3/5 Precio €€€€ Recomendado: No


Latest News
Hashtags:   

barra

 | 

contrastes

 | 

Sources