Wednesday 20 October 2021
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abc - 25 days ago

La Concha de Oro se lía la manta a la cabeza y se va con la rumana Blue moon

Se clausuró esta edición del Festival de San Sebastián con Las leyes de la frontera , la última película de Daniel Monzón, pero antes de su proyección hubo que vivir una larga entrega de premios que dejan un Palmarés de lo más extravagante, casi a la altura de las expectativas, dadas las características del Jurado que los otorgaba. La Concha de Oro para la película rumana Blue moon , de la directora Alina Grigore, se hizo algo comestible gracias a que ya se habían moldeado las tragaderas con el gran premio anterior, el especial del Jurado, para la británica Earwig , de Lucile Hadzihalilovic… Es decir, la presidenta del Jurado, Déa Kulumbegashvili le vio el potencial a Lucile Hadzihalilovic, quien dijo al recibir el premio que su película era larga, oscura y alguna lindeza más. A la cabeza del Palmarés, dos obras, Blue moon y Earwig , que tienen toda esa metralla que, si bien no te hacen amar el cine, sí te dan la oportunidad de hablar de ellas con toda esa cháchara tan fílmica de la libertad, el riesgo, la mirada y el compromiso. Que sean un peñazo ya es secundario, poco importante, porque lo esencial es el compromiso de las dos directoras con el riesgo, la libertad y la mirada. Bien, el jurado no vio estas cualidades en otros títulos como Arthur Rambo , El buen patrón o Quién lo impide , de directores como Laurent Cantet, Fernando León de Aranoa o Jonás Trueba, que han hecho unas estupendas películas pero, claro, sin esa mirada tan especial y libre que tenían las directoras. Afortunadamente, el mejor premio de la noche se lo llevaron los jóvenes actores (y actrices, claro) de la película de Trueba, parte esencial de ella y de la historia que cuenta… Se otorgó como premio de interpretación secundario, pero, francamente, fue el mayor gesto de decencia fílmica en una noche de no vayamos a salirnos del carril. Como era de esperar, cuando el Festival anuncio que fundía los dos premios de interpretación en uno solo, lo que quería decir es que, al menos este año, suprimía el premio al mejor actor, dejando únicamente el de mejor actriz. Y así fue, con lo que Javier Bardem, inmenso en El buen patrón , tendrá que esperarse a los Goya para que se lo reconozcan. Como sobraban, hubo dos premios a la mejor actriz, uno entrañable para la joven Fiora Ofelia Hofmann por su trabajo en As in heaven que no está mal pero que, desde luego, no es comparable a lo que hace consigo misma y su personaje Jessica Chastain en Los ojos de Tammy Faye , que vino al Festival a ser simpática y compartir su premio. El premio a mejor directora fue para Téa Lindeburg y también por esa película As in heaven , que ha complacido mucho a las señoras del Jurado, un trabajo de dirección limpia en una historia que se iba progresivamente ensuciando , pero que tenía todo ese componente de compromiso y mirada libre que, a día de hoy, le cuesta mucho tener a un sencillo director. Aunque se premió a Terence Davis, por su guion en Benediction , una película poética sobre lo bélico y muy redicha y banal sobre lo romántico…, ahora sí, con todos sus personajes llenos de compromiso. Y también llegó una escurraja a otro director, el francés Thierry de Peretti por la fotografía de Undercover , aunque el premio era en realidad para Claire Mathon, la directora de fotografía. En fin, que el Festival había presentado un programa lleno de posibilidades y este peculiar Jurado, compuesto por Dea Kulumbegashvili, Maite Alberdi, Audrey Diwan, Susi Sánchez y Ted Hope se las ha apañado en convertirlo en un Palmarés lleno de compromiso y circunstancias acordes con lo único que importa . Un chasco, y casi sin hache.


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