Saturday 8 May 2021
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abc - 16 days ago

Canto de amor al planeta en el Café Berlín

Grabado en directo en el marco del Festival de Jazz de Madrid 2019, el cantante y guitarrista de Guinea Bissau Mû Mbana publica ‘Nô Tchon’ (‘Nuestro suelo’.), el décimo álbum de su carrera. Precisamente hoy es su puesta de largo, en doble sesión de tarde, en el Café Berlín, uno de los templos madrileños de la música en directo que resiste a los estragos de la pandemia. Su disco es un canto de amor al planeta -«cuesta imaginar un lugar que pueda ser más bello que la Tierra»- y su origen se remonta a 1997, cuando Mbana salió de Portugal con rumbo a España. «Con Luisa Brito, contrabajista mozambiqueña, y Jesús Mañeru, percusionista navarro, fuimos a grabar a Madrid un disco de una poetisa del Alentejo. Y para esa grabación invitamos a otro contrabajista, Javier Colina, a tocar el tema más africano del disco». Colina ya era por aquel entonces un reconocido músico de jazz y «la persona más indicada para poder interpretar esa canción. Grabó con toda la generosidad y toda la maestría que tiene», recuerda el artista guineano. Pasado el tiempo, la maternidad de Luisa propició que Colina se sumara al proyecto como miembro de pleno derecho, mutando el trío en cuarteto, con Juan Carlos Aracil a las flautas. «En los años 97 y 98, yo escuchaba mañana, tarde y noche ‘Hecho a mano’, de Colina, Chano Domínguez y Guillermo McGuill. ¡Era mi disco! Soñaba con conocer a los tres». Un sueño que, unos meses más tarde, se hizo realidad. «Nunca pensé que pudiera tocar con uno de mis ídolos. Soy un privilegiado.» Palabra de poeta En ‘Nô Tchon’, Javier Colina acompaña a Mbana en un trabajo en el que el músico guineano le canta a la liturgia poética del planeta, a la admiración a nuestros mayores y a la responsabilidad y el compromiso de mejorar como sociedad. «Así es. Para nosotros es importante la palabra. Estamos atentos siempre a los poetas, a la gente que se dedica a la meditación y a la expresión oral. Es una celebración que transportamos al terreno musical». No en vano, Mbana es, además de músico, un poeta que escribe en kiriol, brahmi y portugués. «Me siento mucho más cómodo escribiendo en kiriol porque, aunque el portugués es una lengua que me permite comunicarme con el mundo lusófono y me gusta mucho, no nace de mi corazón». Con sus letras, Mû le canta «a muchas cosas, algunas de ellas reivindicativas. Por ejemplo, la necesidad de despertarme como africanos para entender la geopolítica después de dos mil años de pesadilla». De hecho, el título del disco invita a una reflexión: «Hablo a la humanidad entera sobre la necesidad de tratar mejor al planeta, pues dependemos de él». Diversidad cultural En ‘Nô Tchon’, además de cantar, Mbana toca el ‘tonkorong’, «un instrumento de cuerda muy típico en toda África occidental, desde el sur de Marruecos hasta el norte de Camerún, pasando por Níger o Chad. Cada lugar tiene sus variantes, dependiendo de las necesidades musicales del país: en el sur de Marruecos se llama ‘guembri’, en Mali ‘n’goni’, en Senegal ‘halam’, ...». Orgulloso de sus raíces -«África occidental es la región con más diversidad cultural del planeta. Sólo Nigeria tiene más de 200 manifestaciones culturales diferentes», explica- critica el expolio de Europa al continente africano -«qué te voy a contar, si toda la industria europea funciona con los recursos de África»-, y al tiempo celebra el momento musical que se vive en su país: «La cosa está buenísima, estamos en un gran momento».


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