Saturday 29 February 2020
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abc - 14 days ago

El Goya sí que era para «¡Estefanííía!»

No hay reality de Mediaset que se resista a pasar por el plató del debate. Los concursantes (valga la redundancia) concursan, mientras que sus familiares, amigos y enemigos analizan sus idas y venidas en la casa o la isla de turno. «La isla de las tentaciones» parecía que iba a romper con esta dinámica, pero no. Mediaset no se podía permitir no jugar esta baza. Los participantes del nuevo éxito vivieron su experincia sin nadie que les juzgara. Al menos no en el momento. Ahora, nueve meses después de su escapada paradisiaca, se enfrentaron a la realidad, en directo y en Telecinco. Como ya dijo Ruben Ventureira, para entender «La isla de las tentaciones» conviene haber cursado al menos hasta tercero de «Regreso al futuro» o, en su defecto, hasta segundo de Tarantino ( «Reservoir dogs» + «Pulp Fiction») o primero de «El Ministerio del Tiempo». El programa de Mediaset ha mantenido tres líneas temporales abiertas: el pasado lejano, aquel en el que estuvieron en la el pasado reciente, diciembre de 2019 o el primer examen post «La isla de las tentaciones»; y el presente. Por fin, tras algo más de un mes, esas tres líneas temporales se han fusionado en una en el plató «El debate de las tentaciones». Como no, la protagonista de la noche de San Valentín fue «¡Estefanííía!». La madrileña se sentó frente a Sandra Barneda para interpretar su mejor papel: el de novia arrepentida. Lloró delante de toda España y mostró los mismos argumentos que Diane Lane cuando «pasó» de Richard Gere en «Infiel». «Me dejé llevar. Fui feliz, pero no pensé en nadie más que en mí. No fui consciente del daño que le estaba haciendo a la persona que quiero», reconoció con los ojos llenos de lágrimas. Pero el programa no iba a permitir que se fuera de rositas. «¿Has visto las imágenes?», le preguntó Barneda. «No», respondió. Daba igual la respuesta, «La isla de las tentaciones» tenía otra recopilación de sus mejores momentos junto a Rubén y los peores de Christofer preparada. «Siento vergüenza cuando lo veo porque he hecho mucho daño a la persona que me ama. Aún no me he perdonado», aseguró. Gonzalo, el auténtico despechado Estaba claro que «La isla de las tentaciones» iba a mandar al frente a un triángulo amoroso, pero lo que no sabíamos es que la tercera persona iba a ser Gonzalo. El exnovio de Susana reapareció en el plató, pese a no haber querido particpar en «La isla seis meses después». «Estoy destrozado», reconoció el concursante, que parecía que había acudido al debate para hablar de su ruptura. Sin embargo, Gonzalo se mostró como el enemigo a batir de Fani. Le interrumpió para decirle que no la creía hasta que Sandra Barneda le echó del plató. «Voy a invitarte a que te vayas durante la entrevista. Luego volveré a pedirte que entres», le dijo. Gonzalo fue un «pilar dentro de la isla» para Christofer. Intentó serlo fuera de ella, pero no lo consiguió. El ex gran hermano se excusó en sus valores para decir que ni entiende ni comparte que Christofer haya vuelto con Fani. «Me hubiese gustado esa relación que tuvimos en la isla, pero hay ciertas cosas que no... Al igual que él dice que sus valores, son sus valores. Hay cosas que yo no puedo permitir», dijo Chris en una conexión telefónica. «Perdón si te ha molestado algo. Pero quiero que sepas que nunca te voy a fallar. Eso sí, mientras estés con esta chica no vamos a hablar», le respondió el gaditano. Rubén, un auténtico profesional Mientras que Gonzalo y Christofer demostraron ser «pura emoción», Fani calculó las lágrimas que tenía que derramar y cuándo. Pero le volvieron a traicionar los ojos. En el reencuentro dejó claro que había tenido sentimientos por Rubén, «pero no me enamoré», insistió. Pocas personas se creyeron sus palabras, más o menos las mismas que confiaron en que Rubén realmente había hecho lo que había sentido en la isla. «Es un tentador e iba a provocar a las solteras, no a enamorarse», expuso una tuitera. Amén. El exfutbolista se aprendió el guion de cualquier comedia romántica que empieza con una persona atrapada en una pareja en la que no quiere estar y la bordó. Fuera como fuese, esta affaire les ha salido rentable. Fani le ha robado la corona a Sofía Suescun y se ha convertido en la nueva estrella de la factoria Mediaset. Prueba de ello es que está entre las concursantes de «Supervivientes 2020». Rubén también tiene un nuevo contrato, pero con «Mujeres y Hombres y Viceversa». «¿Quieres ser el próximo tronista?», le preguntó Nagore Robles delante del plató del debate. Obviamente, la respuesta fue un «sí». Lejos de las cámaras Fani da un paso adelante, Christofer se mantiene atrás. El chileno concedió otra entrevista a «La isla de las tentaciones», pero volvió a ser grabada. El joven quiere alejarse de las cámaras como lo hizo con los ¿graciosos? que se acercaron a su lugar de trabajo a gritarle eso de «¡Estefanííía!». Fue sincero, tanto que emocionó a su entrevistadora, Sandra Barneda. «Es normal que la gente se sorprenda que esté con Fani», dijo sin tapujos ni complejos. «Pero yo soy quien sufre y quien siente. Es mi decisión», añadió. Relató los pasos que siguió hasta reconciliarse con ella. No fue fácil, pero tampoco fue algo que se dilatara mucho en el tiempo. «Lo primero que hizo Fani al regresar a Madrid fue llamarme. Llamaba y llamaba. Yo colgaba, pero en el fondo quería cogerlo. A pesar de todo la seguía queriendo», relató. «No tardé mucho en cogerle el teléfono. Unos dos días», añade. Fue entonces cuando escuchó las palabras que esperaba: «Necesito verte». Al principio, su respuesta fue un «no», pero pronto accedió. Se reunieron en un bar de Atocha. Ella, afectada, llevaba unos pantalones cortos y una camiseta de tirantes. «Se veía que estaba destrozada. Se mostró avergonzada y arrepentida. Vivió una realidad completamente paralela. No se dio cuenta del daño que me ha hecho», contó. Desde entonces, ha habido muchas peleas, pero también muchos gestos que demuestran su arrepentimiento. Ahora, tiene cuatro meses (si todo sale bien) para mostrar que puede estar aislada del mundo y seguir valorando lo que tiene en casa. «Quiero darle todo mi apoyo. Quiero que estés bien y seas fuerte. Que luches contra viento y marea. Cari, da igual lo que diga la gente. Quédate con nuestra despedida», dijo Christofer a una Fani fría y calculadora. Muy diferente a la que se pudo ver al principio del programa. Julián en busca de su minuto de fama Fani y Chris cedieron protagonismo a otra de las parejas del reality: Fiama y Álex. Después de intentar llamar la atención durante gran parte de la noche, ahora sí tenía sentido que Julían apareciese en escena. Hablaron del supuesto montaje. Sacaron conversaciones de Instagram y apareció el nombre de Labrador. Álex volvió a decir lo enamorado que está de su nueva novia. Fiama se tomó su peculiar revancha agarrada del musculoso brazo de Joy. Hubo más gritos, tantos que un espectador como el que escribe no consiguió entender ni la mitad de lo que se decían. Asumí que buscaban su minuto de gloria. Lo tuvieron, cerca de la una y media de la mañana. Cuando los televidentes piensan más en dormir que en lo que están viendo. Espero que sean muy felices, pero lejos de mi televisor. En el próximo capítulo... Una noche no fue suficiente para poder analizar todo lo que sucedió en «La isla de las tentaciones». Por eso, habrá más capítulos. En el próximo veremos el reencuentro más esperado, el protagonizado por Gonzalo y Susana. La última vez que se vieron, al menos ante las cámaras, la ganadora de «GH 14» reconoció que no estaba enamorada del que había sido su pareja durante seis años, desde que se conocieron en la casa de Guadalix de la Sierra. La relación empezó ante los espectadores y terminó frente a ellos. Puede que también veamos de nuevo a Andrea y a su nuevo amor, Óscar. O que conozcamos más detalles sobre la boda de José y Adelina. Habrá que esperar hasta el próximo martes.


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