Wednesday 11 December 2019
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abc - 25 days ago

Ve la luz el disco póstumo de Leonard Cohen

Cuando Bob Dylan ganó el premio Nobel de Literatura hace tres años, se formó una gran discusión pública sobre si era válido otorgarle a un músico el galardón más importante de las letras. Aquel debate, que se extendió durante semanas en los medios de comunicación y, como no podía ser de otra manera, en las redes sociales, no llegó a ningún puerto, pero los defensores del premio argumentaban que escribir canciones también entra dentro de la categoría de escritor. A veces, la línea entre las artes es muy delgada, y hay artistas que no pueden ser encasillados dentro de un único patrón. El caso de Dylan no es único. Basta con escuchar el nuevo álbum de Leonard Cohen, que, como los anteriores, hace que muchos se pregunten si lo que están oyendo es una canción, un poema o ambas cosas. «Thanks for the Dance», el disco póstumo del artista canadiense fallecido hace tres años y que saldrá a la venta el próximo viernes 22 de noviembre, fue presentado esta semana en el centro de Londres, en un evento en el que la prensa y amigos de la familia Cohen pudieron escuchar las nueve canciones en un ambiente de absoluta intimidad. En una época en la que nadie parece aguantar más de unos minutos sin consultar su móvil, en la oscuridad rojiza de las luces de Spiritland, un restaurante para amantes de la música ubicado en la planta baja del Royal Festival Hall y cerrado al público general para esta presentación, nadie osó encenderlo. Todo ahí se conjugaba en tiempo presente. Entre copas de vino y cócteles, y en un silencio respetuoso y sorprendente, las palabras y la música de Cohen llenaron el lugar de poesía, y todo el mundo sintió que estaba vivo de nuevo. «I am almost alive/ I am almost at home» (Estoy casi vivo, estoy casi en casa), cantaba él en la pieza «The Goal». Solo un par de ellas estuvieron acompañadas por material audiovisual, en unos vídeos de imagen onírica y atmósfera intimista. «A veces, la sencillez es la llave», señaló Bunny Kinney, director creativo de Nowness y que produjo el vídeo de «Happens to the heart». Aire de nostalgia Después de la escucha, llegó el turno de su hijo, Adam Cohen, quien es también músico, como su padre, y además es el productor de este disco, como lo fue del último que publicó en vida, «You want it darker», justo antes de morir en el 2016. Con voz pausada y serena, con un aire de nostalgia, Cohen explicó, guiado por las preguntas del presentador de la actividad, cómo fue el proceso creativo, aunque sin extenderse demasiado y sin robarle el protagonismo al maestro, dejando claro, ante todo, que él no es el embajador de su progenitor. «A mi padre no le gustaba hablar sobre sus obras, a él le gustaba que la música hablara por sí misma», aseguró. Y por supuesto que lo hace. A través de su protagonista definitivo y también de quienes colaboraron para sacar adelante este proyecto, entre ellos la cantante española Silvia Pérez Cruz, que pone su voz en dos canciones, una de ellas «The night of Santiago» (La noche de Santiago), inspirada en el poema «La casada infiel», de Federico García Lorca, tan profundamente admirado por Cohen que Lorca es el nombre que le puso a su propia hija. También españolas son las notas que salen de los dedos de Javier Mas, el gran músico español que acompañó al maestro en el escenario durante los últimos ocho años de gira, y que voló desde Barcelona a Los Ángeles para capturar el espíritu del artista en su propia guitarra. Muchos otros se sumaron: Damien Rice, cantante irlandés que además estuvo esa noche en Spiritland, así como la canadiense Leslie Feist, entre muchos otros. Fidelidad «Este es el álbum de un hombre en pleno uso de sus facultades, al contrario que en muchos álbumes póstumos donde lo que se publica es lo que sobra», dijo Adam, que en aquel entorno entrañable y cercano afirmó que en medio del proceso su padre quería seguir corrigiendo detalles, quería seguir trabajando, aún enfermo terminal de leucemia como estaba. «Él sabía que iba a morir», dijo, y todas esas correcciones eran justamente «porque no quería morir». Y no murió del todo, porque «él está todavía aquí, aún nos sigue hablando». Como dijo Adam, que señaló que en esta producción ha sido fiel al espíritu de su padre, «hay artistas que son la banda sonora de nuestra vida», y Leonard Cohen seguirá siéndolo en la existencia de muchas personas, aún después de muerto, gracias a las letras que dejó preparadas. «Escucha a los colibríes/ escucha a las mariposas/ no me escuches a mí», canta en «Listen to the Hummingbird». Pero no escucharle a él es imposible.


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