Monday 19 January 2026
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eldiario - 1 month ago

Elvira Navarro: “Cuando llegué a Madrid creía que viviría en un piso de película de Almodóvar y he acabado en el de El bola ”

La precariedad, la incomunicación y el capitalismo voraz atraviesan como una sombra acechante los nueve cuentos de La sangre está cayendo al patio Muere Adolfo Fernández, actor de Policías , Águila Roja y Todo es silencio , a los 67 años La portada del nuevo libro de Elvira Navarro es un cuadro de Antonio Saura en el que reinterpreta el del Perro semihundido de Goya. Una negrura acechante y expresionista en la que ese perro es casi un rayajo o una mancha, y a lo que m s se parece en realidad es a esa angustia innombrable, tan f sica y retorcida, que atraviesa al ser humano contempor neo. La autora de La isla de los conejos (2019) y La trabajadora (2014) vuelve en La sangre est cayendo al patio (Random House) a emparentarse con la seca crueldad de Cela y Delibes, pero en un contexto donde la ciudad ejerce de verdugo y los personajes caminan en el filo del trastorno mental, el abandono y la miseria. En el primer relato, La lavadora, que nos recuerda a Christine de Stephen King, un electrodom stico banal no deja de sangrar sin venir a en El recogedor de animales un trabajador de mantenimiento de la autopista se lleva animales heridos o muertos a su casa y observa sus cuerpos y sus instintos: Qu sab an las bestias de lo que estaba bien , se pregunta el personaje. En El vigilante, un reci n separado que cuida una promoci n de viviendas y cuya madre en la infancia hab a olisqueado a sus amigos y a sus primeras novias como agua de charca , sufre alucinaciones ac sticas. Sus historias est n al borde de lo fant stico, y la autora afirma que en esa tradici n se siente m s cercana a autores como Edgar Allan Poe o Cort zar. Sin embargo, en Estados Unidos, donde La isla de los conejos fue nominado al National Book Award, la suelen emparentar con la weird fiction de Samantha Schweblin y Mariana Enr quez, que combina lo cotidiano con lo sobrenatural y lo grotesco. Pero no solo. Hay quien tambi n ve los matices de su mirada social. De hecho, en la cr tica que le hicieron en el suplemento cultural de Los Angeles Times, Nathan Deuel dice de ella: Una cosa que distingue a Navarro en este g nero de ficci n de pesadilla social es que sus personajes principales son casi en su totalidad mujeres: todas inteligentes y fuertes, pero profundamente defectuosas, y por ello m s humanas. Por otro lado, es una experta en la anatom a de las clases sociales y, en particular, del dinero: tanto de su poder como de la exasperante indignidad de su carencia . Y es que el dinero, o mejor dicho su falta, es la sombra m s inquietante de ese g tico mundo urbano de Elvira Navarro, en el que es tan f cil quedarse a la intemperie y solo. La sangre est cayendo al patio es un libro lleno de bisbiseos y de voces susurradas que acechan en las sombras. Qu son esas voces? De d nde nacen? Yo creo que lo que llamamos realidad es un constructo, un relato en el que unas voces se escuchan m s que otras. Quiz podr a pensarse que esas voces ininteligibles, esas voces otras, son algo que acecha en la oscuridad y que est por debajo de la realidad que vemos. Pero no es as un poco como funciona la vida? Lo que tenemos enfrente no es todo lo que hay, sino que siempre hay elementos que est n actuando por debajo y que quiz m s a menudo sean m s determinantes que esos elementos visibles. Entonces contar una historia en un registro naturalista ser a ce irse a una versi n de la realidad que no escuchase esas voces que est n ah pero preferimos ignorar? Exactamente. Aunque no siempre, porque a veces el realismo tambi n las ha incluido. Pienso, por ejemplo, los grandes autores realistas como Flaubert o Dostoievski. Las novelas de Dostoievski est n llenas de voces, l recorre exhaustivamente toda la paleta de lo real, incluyendo a esas voces que est n por debajo. Y esa es su grandeza. Lo que llamamos realidad es un constructo, un relato en el que unas voces se escuchan más que otras. Quizá podría pensarse que esas voces ininteligibles, esas voces otras, son algo que acecha en la oscuridad y que está por debajo de la realidad que vemos. ¿Pero no es así un poco como funciona la vida? Elvira Navarro — Escritora En estos cuentos la ciudad aparece como una entidad con cualidades humanas, es incluso un personaje. Se siente una escritora urbana? Qu es la ciudad para usted? La ciudad es un fen meno inabarcable. Son tantos los vectores que est n actuando en una ciudad que resultar a imposible reconstruirla en su totalidad. La ciudad la puedes contar desde el punto de vista de la movilidad, de la econom a, de la migraci n, del comercio, del urbanismo, desde los puntos de vista de sus habitantes, desde las alturas, desde los bajos, desde el t nel de metro o imagina contarla desde el punto de vista de una rata. La ciudad es un fen meno inabarcable. As que cuando una ciudad aparece en un libro, por ejemplo, el Par s de Cort zar, en Rayuela, en realidad ese Par s es ficticio y no existe m s que en la escritura del autor y en la cabeza de Horacio Oliveira y La Maga. Es decir, la ciudad es otro mecanismo por el cual te puedes valer para retratar la propia subjetividad de los personajes. En muchos de mis libros la ciudad es un protagonista m s y las descripciones lo que hacen es dar un tono atmosf rico, un tono emocional y una vibraci n de escritura. As que, qu es finalmente la ciudad en una historia? Palabras. Ficciones, aunque apeles a nombres reales como la calle Luchana. Como dec a Quevedo, buscas a Roma en Roma y en Roma no la hallas . Y claro, buscas a Madrid en Madrid y tampoco hay quien la encuentre. [Risas] Imagina, cuando llegu a vivir a Madrid cre a que vivir a en un piso como el de Mujeres al borde de un ataque de nervios, de Almod var y he acabado viviendo en un piso como el de El bola. Imagen de la película Mujeres al borde de un ataque de nervios . En los relatos no solo aparece Madrid, tambi n Par s y, m s en concreto, las banlieues del extrarradio. Tiene alguna vinculaci n con ellas? Aparece Par s y banlieues porque yo estuve viviendo hace muchos a os en Saint-Denis. Cu ndo? Solo ten a 21 a os y era la primera vez que sal a de Espa a, as que iba muy tiernecita. Me hab an dado una beca Erasmus para estudiar en Par s 8, que es la universidad que est en la banlieu de Saint-Denis. Nada que ver con la Sorbona. Pero nada de nada. De hecho ca sin saber c mo en el coraz n del conflicto social y fue una experiencia que me impact tanto que todav a hoy trato de entender lo que vi y viv . Las banlieues funcionan como un apartheid. Afortunadamente aqu no ha pasado, de momento, porque la migraci n se mezcla mucho m s con la gente de la ciudad. Pero all ves situaciones realmente extremas, como las que cuento en el libro, de familias cuyos padres llevan sin trabajar a os y viven en edificios que son puro chabolismo vertical. Por qu cree que le impact tanto? Por la incoherencia y el choque cultural. Porque en Europa llevamos un discurso de los derechos humanos, de la integraci n, todo ese discurso heredero de la ilustraci n y de la modernidad, pero cuando llegas all te topas con que solo un discurso, con la mentira, porque como saben qu hacer con toda esa gente, como les molesta, les apartan. Y aqu ? Ve la misma hipocres a? Es diferente porque la guetificaci n no es tan obscena, pero cu ntos a os llevan sin luz en la Ca ada Real? D nde est el basurero de Valdeming mez? Consiguen que no las veamos o que se nos olviden. Y bueno, aqu nos estamos manifestando por un mont n de cosas por las que hace falta manifestarse, no te digo que no, pero estar a bien que La Ca ada Real tambi n nos doliese y nos manifest semos por ella. Nos estamos manifestando por un montón de cosas por las que hace falta manifestarse, no te digo que no, pero estaría bien que La Cañada Real también nos doliese y nos manifestásemos por ella Elvira Navarro — Escritora La hostilidad viene de muchos lugares en estos cuentos, pero sobre todo de un tipo de incomunicaci n que parece volver locos o paranoicos a los personajes. Por qu para sus personajes es tan dif cil conectar con otros? Yo creo que todos los seres humanos tenemos una semilla autodestructiva, y estos personajes, a veces sin darse cuenta, est n caminando hacia el sumidero de su propia vida. En primer lugar, por la situaci n de dificultad material que atraviesan, no tienen vidas f ciles, est n solos, pero adem s ellos tambi n se han abandonado a s mismos. Y es que hay gente a la que le pasan cosas objetivamente terribles, pero algo que he visto cada vez m s conforme voy cumpliendo a os, algo que me sobrecoge, son esas personas que se acaban perdiendo por perseguir aquello que les est destruyendo. Si estos personajes de mis cuentos hubieran sido comunicativos, significar a que alguien est junto a ellos, y cuando est s acompa ado es m s dif cil perderte en la soledad sostenida y en tu propia inercia destructiva La precariedad tambi n est muy presente en sus libros. La precariedad est muy presente, porque yo es lo que estoy viendo todo el rato, y cada vez m s. Hay un proceso aqu ahora mismo en el que nos estamos argentinizando. O sea, los salarios llevan a os congelados. Cuesta much simo acceder a una vivienda y como no la tengas por herencia o te la comprases antes de toda esta locura, lo tienes crudo. La seguridad social la est n convirtiendo en una especie de beneficencia, salvo cuando tienes algo muy grave, pero muchas veces los diagn sticos est n tardando demasiado en llegar. Nos estamos acostumbrando a no exigir unas condiciones dignas, porque yo creo que como sociedad hay una especie de narcotizaci n. Estamos asumiendo una parte de la ideolog a neoliberal basada en una especie de pensamiento m gico, con toda esta gente joven que se ha cre do que podr hacerse rica con las criptomonedas o con el emprendimiento. Hay un individualismo atroz y creo que las soluciones solo pueden venir desde medidas pensadas en colectivo y para lo colectivo. Estamos asumiendo una parte de la ideología neoliberal basada en una especie de pensamiento mágico, con toda esta gente joven que se ha creído que podrá hacerse rica con las criptomonedas o con el emprendimiento Isabel Navarro — Escritora Lo siniestro est presente en tu literatura, y no es la nica autora donde lo vemos. Cree que el terror y lo que los norteamericanos llaman weird fiction (ficci n de lo extra o) sirve para canalizar nuestras patolog as sociales? Siempre. Ahora mismo, si este tipo de literatura que trata lo siniestro, lo oscuro y el terror han emergido con tanta fuerza es porque vivimos inmersos en esas sensaciones. Es indudable. La literatura siempre responde a un momento social. Incluso cuando esa literatura trata de irse por otras est ticas, lo que est haciendo es tambi n reaccionar por oposici n al momento social. Es imposible salirte de tu momento hist rico y yo creo que el que estamos viviendo actualmente es terror fico. C mo ve la vida literaria social? Se siente part cipe? A veces tengo la sensaci n de que la reh ye. Yo creo que la vida literaria es lo que siempre fue. Es decir, como la vida social de cualquier grupo, como la vida de los abogados de los m dicos, cuando se re nen muchos escritores lo que hay es frivolidad, cotilleo, y s a veces tambi n amistades e incluso conversaciones sobre literatura. Era m s fr vola cuando era m s joven y sal a m s, pero ahora vivo m s cerca de los personajes de mis cuentos que de la vida literaria Y c mo se relaciona con la vida literaria de Internet, esa especie de burbuja libresca aspiracional? Internet se ha convertido en una vida aspiracional per se, o sea, m s all del circuito literario, donde es verdad que tambi n hay una burbuja. De hecho, creo que parte de esta especie de narcotizaci n que estamos sufriendo se debe a que ahora mismo tenemos enfrente una ilusi n de gente continuamente exitosa, a todos los niveles, que es la que nos procuran las redes sociales. Y no solo afecta a los escritores. Ahora mismo s lo bien que est s, con qui n, que has ido a Tailandia El ser humano siempre ha ficcionado su identidad, que es algo que desde la Antig edad se ha entendido como una m scara. Ya lo dec a Calder n, que la vida es sue o y los sue os, sue os son . Esto ya estaba ah . Lo que pasa es que ahora a ese proceso se le ha dado el volumen m ximo, y el mundo virtual lo que ha hecho es poner de manifiesto algo que siempre ha estado ah y que ahora se ha agrandado de manera atronadora.


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