Friday 23 January 2026
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abc - 1 month ago

Peramato tiene tarea en el PSOE

La comparecencia de la secretaria de Organización del PSOE, Rebeca Torró, no ayudó a su partido a mejorar la gestión de las denuncias por acoso sexual formuladas contra Francisco Salazar , a quien Torró se refería con un familiar e impertinente Paco . Torró cometió la torpeza de mezclar disculpas de cartón-piedra a las denunciantes con una enardecida apología del PSOE como partido feminista y avanzadilla de la lucha contra el machismo. Es difícil una peor exposición de argumentos para intentar salir de un lodazal en el que el PSOE se ha metido por sus propios méritos. El balance final de la comparecencia es que hubo fallos de comunicación con las denunciantes y que Ferraz fue muy puntual en reaccionar cada vez que un periódico informaba de las denuncias contra Salazar o de los fallos en el canal interno del PSOE usado por las víctimas. Es decir, el PSOE nunca se enteró de nada por sus propios medios, lo cual es tan inverosímil como que nadie supo nada sobre Salazar antes de que este fuera candidato a la Ejecutiva socialista. Quizás Adriana Lastra pueda aclarar esta situación a Torró. Y hasta ahí llega el PSOE, porque no va a informar a la Fiscalía sobre lo sucedido alegando que las denunciantes no quieren perder su anonimato. De esta manera, el canal de denuncias anónimas acaba convertido en un canal delator de las denunciantes y protector del denunciado. Sin embargo, hace mucho tiempo que el Derecho Penal dejó de ser un asunto privado entre particulares. Tenía razón Torró cuando dijo ayer que el acoso sexual es algo que concierne a toda la sociedad. Por esto mismo, para romper ese muro de silencio que rodea a las denunciantes de Salazar, está el Ministerio Público. Es más, la nueva fiscal general del Estado, Teresa Peramato, tras su toma de posesión pidió a la sociedad y a las instituciones «un posicionamiento claro y activo frente al acoso sexual». Ella misma representa un ejemplo de compromiso contra la violencia machista, pues su especialización como fiscal se ha desarrollado en este ámbito, hasta ser nombrada fiscal de sala contra la Violencia sobre la Mujer. Es cierto que la denuncia de la víctima, en estos casos, es necesaria para dar pie a una investigación judicial, pero no para que la Fiscalía abra de oficio unas diligencias preliminares. En el caso de la futbolista Jennifer Hermoso, la Fiscalía investigó el beso que recibió de Luis Rubiales como agresión sexual sin esperar a la denuncia de la futbolista. El Ministerio Público justificó su iniciativa por el carácter público de los hechos y porque Hermoso había declarado que no consintió el beso. La oyó y luego llegaron la denuncia, el juicio y la condena. La Fiscalía tiene entre sus misiones institucionales la de oír y amparar a las víctimas especialmente vulnerables, como las que tienen miedo a denunciar. No van a ser de peor condición las mujeres socialistas que acudieron al canal interno –y chapucero– del PSOE que una futbolista de la selección española. Precisamente, la opacidad de cuanto ha pasado en ese cuarto oscuro para las mujeres en el que se ha convertido el PSOE debería de ser suficiente para animar a Teresa Peramato a cumplir su compromiso contra el acoso sexual. Quizás el mero hecho de ser oídas por la Fiscalía anime a las denunciantes de Salazar a dar ese paso –la denuncia– que tan necesario es para erradicar la impunidad de los depredadores sexuales. Porque, hasta ahora, el resultado tangible de tanta palabrería del PSOE es que Francisco – Paco para Rebeca Torró– Salazar no ha rendido cuentas ante nadie.


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