Friday 23 January 2026
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eldiario - 1 month ago

Por qué la obesidad es sobre todo una enfermedad del cerebro: lo primero que se inflama es el hipotálamo

La investigación empieza a mostrar, además, que el sistema que regula el peso no funciona igual en hombres y en mujeres.Hemeroteca - El 77% de los hombres españoles tendrá sobrepeso u obesidad en 2050 si no se toman medidas ahora La obesidad empieza en el cerebro y hoy sabemos que su desarrollo y su tratamiento no es igual en hombres y mujeres. Esta pandemia silenciosa, que avanza junto con la diabetes tipo 2 como una de sus complicaciones principales, afecta ya a m s de mil millones de personas. Mientras nuestro entorno se vuelve cada vez m s obesog nico, el cerebro sigue funcionando con reglas ancestrales que dificultan mantener la p rdida de peso, incluso con f rmacos tan revolucionarios como la semaglutida (Ozempic). Este cambio de mirada est transformando los tratamientos actuales y abriendo la puerta a nuevas terapias dirigidas directamente al cerebro. Un cerebro ancestral en un entorno moderno La obesidad y el sobrepeso suelen describirse como un exceso de grasa o un problema metab lico, pero su origen profundo reside en el sistema nervioso central, especialmente en el hipot lamo, la regi n que act a como un termostato energ tico . Durante el 95 % de nuestra historia evolutiva hemos vivido en escasez: caminar, cazar y recolectar era imprescindible, y el cerebro desarroll mecanismos muy eficaces para defender la masa grasa, porque perderla pod a significar no sobrevivir. Ese cerebro ancestral opera hoy en un entorno absolutamente opuesto: alimentos hipercal ricos disponibles 24 horas, sedentarismo, estr s cr nico, alteraciones del sue o y dietas ultraprocesadas. El resultado es un desajuste entre nuestra biolog a y nuestro estilo de vida, amplificado en personas con predisposici n gen tica. A ello se suma algo que la investigaci n empieza a explorar con claridad: el sistema que regula el peso no funciona igual en hombres y en mujeres. Hipot lamo: donde empieza la obesidad El hipot lamo integra se ales hormonales (como leptina o insulina), metab licas y sensoriales para equilibrar la energ a ingerida y la gastada. Cuando perdemos peso, el cerebro interpreta la situaci n como una amenaza y activa potentes mecanismos de defensa: aumenta el apetito, reduce el gasto energ tico y refuerza una memoria metab lica u obesog nica que empuja a recuperar el peso previo. Por eso, aunque la dieta y el ejercicio son esenciales para la salud y deben ser siempre la primera intervenci n, en muchas personas no bastan para revertir la obesidad cuando los circuitos cerebrales ya est n alterados. Este punto no invalida el beneficio del estilo de vida: simplemente reconoce que, en ciertos casos, el cerebro necesita apoyo farmacol gico para salir del bucle obesog nico. Cuando el hipot lamo se inflama por estr s, dietas hipercal ricas, falta de sue o, alteraciones hormonales o susceptibilidad gen tica se altera la actividad de las neuronas que regulan el hambre y la saciedad. Algunas personas logran volver espont neamente al peso inicial tras una sobrealimentaci n; otras, en cambio, muestran un freno hipotal mico menos eficaz y acumulan peso con m s facilidad. La diferencia est en el cerebro. Perspectiva de g nero: dos cerebros, dos respuestas Las neuronas hipotal micas AgRP (que estimulan el hambre) y POMC (que promueven la saciedad) regulan de forma precisa el comportamiento alimentario. Sin embargo, el hipot lamo no es solo un conjunto de neuronas: tambi n incluye microgl a, las c lulas inmunitarias del cerebro, cuyo papel se ha revelado determinante. En nuestro grupo hemos descrito tres fases de activaci n microglial en las primeras etapas de la sobrealimentaci n: Una activaci n temprana, r pida y reversible. Una fase inflamatoria sostenida, que altera los circuitos de saciedad. Una fase de desregulaci n final, en la que fallan los mecanismos que deber an limitar la ganancia de peso. Estas fases no se comportan igual en hombres y mujeres. En modelos de roedores, las hembras muestran una respuesta neuroinmune m s estable y protectora, lo que podr a explicar por qu desarrollan obesidad m s tarde. Este patr n recuerda a lo que se observa en mujeres premenop usicas. Antes de la menopausia, las mujeres tienen menor riesgo de enfermedades metab licas y cardiovasculares que los hombres, gracias al efecto protector de los estr genos. Pero la protecci n disminuye en la perimenopausia y la menopausia, un periodo todav a muy poco estudiado y cr tico para el riesgo cardiometab lico. Adem s, en modelos animales y cultivos celulares hemos detectado alteraciones muy tempranas en microgl a, en se ales lip dicas como los endocannabinoides y en la sensibilidad neuronal a la insulina incluso antes de que aparezcan cambios visibles en tejidos perif ricos. Esto sugiere que el detonante inicial de la obesidad es cerebral. Integrar esta perspectiva de g nero resulta esencial para avanzar hacia tratamientos m s precisos y efectivos. Nuevas terapias contra la obesidad: El tratamiento de la obesidad ha cambiado de manera dr stica desde 2021 con los agonistas del receptor GLP-1. La semaglutida y otros f rmacos de la familia de las incretinas, desarrollados inicialmente para la diabetes tipo 2, demostraron una notable capacidad de reducir peso mediante acciones tanto perif ricas como centrales. Sin embargo, presentan limitaciones conocidas: efectos gastrointestinales, p rdida de masa magra, recuperaci n del peso tras suspenderlos o respuestas variables seg n el perfil biol gico del paciente. Estudios recientes muestran, adem s, diferencias por sexo: las mujeres premenop usicas tienden a responder mejor a estos tratamientos que los hombres. Esto plantea un desaf o: necesitamos terapias que act en directamente sobre el cerebro, con mayor precisi n y menos efectos sist micos. Aqu es donde la nanomedicina dirigida al cerebro abre un nuevo horizonte. En nuestro grupo desarrollamos nanoplataformas (micelas polim ricas, nanopart culas proteicas o formulaciones intranasales) capaces de transportar f rmacos de forma selectiva al cerebro. Estas tecnolog as permiten encapsular mol culas que, administradas sin protecci n, ser an ineficaces o t xicas, y dirigirlas a las c lulas que controlan el apetito y la homeostasis energ tica. Estas aproximaciones podr an complementar o potenciar las incretinas, reducir efectos secundarios, mejorar la adherencia y ampliar el n mero de pacientes que responden. Representan una v a para tratar la obesidad desde su origen cerebral, con intervenciones m s personalizadas y sostenibles. Una nueva mirada para un viejo problema La obesidad no es un fallo de voluntad, como est estigmatizado a nivel social, ni un problema individual. Es una enfermedad compleja con ra ces profundas en un cerebro adaptado para sobrevivir en la escasez. Abordarla requiere un doble enfoque: promover estilos de vida saludables y, cuando es necesario, utilizar terapias que act en sobre los circuitos cerebrales que regulan el peso. Comprender c mo funciona y c mo falla el hipot lamo ser clave para frenar la pandemia silenciosa del siglo XXI. Y es ah , en el cerebro, donde se est librando la batalla cient fica m s prometedora. Rosalia Rodriguez Rodriguez es catedr tica del departamento de Ciencias Biom dicas de la Universitat Internacional de Catalunya Este art culo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.


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