Monday 15 December 2025
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eldiario - 1 month ago

El juicio por una colocada de droga a un estibador que nadie recuerda: Todo me lo contaron los mossos, yo no dije nada

Dos mossos y un extrabajador de Desokupa están acusados de idear un plan para encausar por narcotráfico a un trabajador portuario, en una vista que deja entrever la cara oscura del Puerto de BarcelonaConfirmada la condena a 15 años de cárcel a un inspector de Policía por liderar una red de narcos en el Puerto de Barcelona Tras unos momentos de espera, el testigo logra conectarse por videoconferencia. El interrogatorio empieza con mal pie. Abogada: Se acuerda de Carlos? Testigo: No. Abogada: Pero se acuerda de haber conducido su coche? Testigo: Ah s , un Golf blanco. Es que por el nombre no lo recuerdo. Pese a la paciencia y esfuerzo de la abogada de la acusaci n particular, el testigo no arroja nada en claro. Y as ha sucedido durante buena parte de las dos semanas de juicio en la Audiencia de Barcelona. Lo nico que es seguro en este caso es que alguien coloc casi 900 gramos de coca na, 100 de hach s, una pistola y un hacha en el maletero de Carlos, estibador del Puerto de Barcelona, el 15 de junio de 2016. M s dudas existen de si fue un plan orquestado por los cuatro hombres que se sientan en el banquillo de los acusados: dos mossos d esquadra, un extrabajador negociador , en sus propias palabras de Desokupa y su sobrino. Lo han negado todo este mi rcoles. Mucha menos certeza hay sobre el motivo de la colocada , aunque en el trasfondo aparecen elementos turbios del Puerto de Barcelona. El tribunal de la secci n 5 de la Audiencia de Barcelona tambi n ha tenido que tirar de paciencia: declaraciones contradictorias entre agentes de los Mossos d Esquadra (Asuntos Internos y los agentes de la comisar a de Sant Mart se han responsabilizado mutuamente de pedir los seguimientos del caso), testigos protegidos que no recuerdan nada, pinchazos telef nicos irrelevantes y poca luz sobre el n cleo central de los hechos. La Fiscal a se ha reafirmado en pedir hasta 18 a os y nueve meses de c rcel para los agentes acusados. No es un juicio menor. Ni por las altas penas solicitadas, ni por el sufrimiento que la v ctima de la colocada de droga arrastra casi una d cada despu s por el trauma sufrido, ni por el dolor que tambi n sienten los acusados. Esto es una pesadilla y quiero que se acabe de una vez porque no entiendo por qu estoy aqu , ha implorado al tribunal uno de los agentes acusados. El trasfondo de este juicio es uno de los focos de la delincuencia en Catalunya al que la mayor a de autoridades prefieren no mirar. Todo el mundo que viste uniforme o toga habla de que el Puerto de Barcelona es uno de los epicentros del tr fico de drogas, con necesaria connivencia de estibadores y fuerzas de seguridad que se corrompen. Pero salvo excepciones protagonizadas por un reducido grupo de polic as de distintos cuerpos, fiscales y jueces que han logrado destapar en los ltimos a os varias tramas corruptas en los muelles, lo que pasa en el Puerto se queda en el Puerto. El caso evidencia adem s un posible enfrentamiento entre grupos de estibadores que supuestamente colaboraban con narcotraficantes. Y tambi n las aguas turbias en las que se mueven las relaciones entre polic as y confidentes, tal y como dej escrito la secci n 3 de la Audiencia de Barcelona cuando absolvi , en otra causa, a un agente acusado de trabajar para una red de narcos . Para muestra, la declaraci n de un testigo protegido del caso, confidente de los Mossos y propuesto por la acusaci n particular. Este mi rcoles estaba citado para comparecer pero no ha acudido, seg n ha trasladado, por miedo . La soluci n del tribunal ha sido reproducir su declaraci n ante la jueza de instrucci n. Lejos de sustentar la versi n de las acusaciones, su relato ha sido un galimat as. Tras negar que hubiera declarado ante los Mossos, el testigo matiz que en una comisar a no hab a estado nunca , pero que s hab a tenido muchas charlas con agentes de la polic a catalana. Tambi n dijo que los agentes le ense aron fotos de los acusados, pero a rengl n seguido apostill que no ten a ni idea de la colocada de droga. Para colof n, cuando un abogado le mostr el atestado policial de su declaraci n, el confidente respondi : Esta no es mi firma . Abogado: Pero entonces por qu le pidieron colaboraci n los Mossos? Confidente: Para cosas, para un mont n de cosas. La polic a vino para decirme que hab a habido una colocada de droga en el maletero de un portuario, que hab a un mosso corrupto y que si sab a algo. Todo me lo contaron los mossos, yo no dije nada. Jueza: Pero si la polic a ya sab a todo esto, por qu viene a preguntarle? Confidente: Pues no lo s . Por si no fuera suficiente, en la grabaci n se escucha c mo el testigo protegido no tiene inconveniente en reconocer que el agente de los Mossos d Esquadra que lo ha acompa ado al juzgado a declarar en fase de instrucci n est dentro de la sala donde se produce el interrogatorio. El interrogatorio de ese confidente tambi n abord una de las claves de la colocada de droga, seg n las acusaciones: la enemistad entre Carlos L. y David Caballero, confidente policial, tambi n estibador y conocido como Bubito, y que fue asesinado de un tiro en plena calle el a o pasado, cuando desayunaba en la terraza de un bar en Montgat (Barcelona). El conflicto habr a surgido a ra z de la aparici n de una web llamada los sapos del puerto , en la que aparec a Bubito junto a otros nombres de una supuesta red de tr fico de drogas formada por estibadores y polic as. La colocada de droga ser a la venganza de Bubito contra Carlos, al que responsabilizaba de la web. Bubito lleg a comparecer como testigo durante la instrucci n del caso, pero fue descartado como investigado. Seg n cont el inspector que llev las pesquisas, se centraron en los dos agentes de los Mossos tras los hallazgos de Asuntos Internos. Aqu aparece otro de los interrogantes de este juicio: tres meses antes de la colocada se hicieron sendas consultas en la base de datos policial sobre Carlos, Bubito y el coche del primero, donde fue depositada la droga, una pistola y un hacha. Los agentes han negado que fueran ellos los que realizaran las b squedas. Uno de ellos, adem s, ha acreditado que trabaj en el turno de ma ana y que se desconect antes de las 14.00h. Han dicho desconocer qu agente hizo uso de la base de datos policial. Adem s, la defensa de uno de los dos agentes ha logrado sembrar la duda al tribunal sobre una identificaci n deficiente por parte de los agentes de los Mossos que se hicieron cargo del caso. Los agentes explicaron en el juicio que el nombre del mosso acusado se lo dio otro confidente, un tal Luis Soler, que lo identific en una fotograf a de los integrantes de la comisar a de Sant Mart tras una operaci n antidroga bautizada como Picapiedra. A ese relato le ha surgido una grieta relevante: el acusado ha podido acreditar que el d a que se tom la fotograf a, l estaba de viaje a Brasil. Para ello incluso ha entregado su pasaporte, con el sello correspondiente, al tribunal. Su defensa ha entregado el pasaporte y la foto de la comisar a durante la sesi n de este mi rcoles una vez empezado el juicio, algo inusual y a lo que se ha opuesto la Fiscal a, pero el tribunal lo ha aceptado al considerar la documentaci n plenamente justificada . El mosso ha cerrado el pu o con rabia al escuchar al presidente del tribunal aceptar la prueba de descargo. La investigaci n inicial contra el trabajador portuario se archiv en 2019, al no hallarse prueba alguna de su implicaci n en el tr fico de drogas, y se abri otra causa contra los hoy acusados. Tras dos semanas de juicio, este mi rcoles hab a mejores sensaciones en los bancos de la defensa que en el de las acusaciones. Una m xima flota en toda la sala: lo que pasa en el Puerto, se queda en el Puerto.


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