Tuesday 16 December 2025
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eldiario - 1 month ago

La prórroga de Almaraz amenaza con forzar un retraso en cadena del cierre nuclear al margen de las maniobras del PP

Independientemente de la treta parlamentaria de los populares, el aplazamiento a 2030 de la planta extremeña que han pedido las empresas puede dinamitar por sí solo el calendario pactado en 2019Una treta del PP en el Senado y la aritmética parlamentaria amenazan el calendario para el cierre de las nucleares El culebr n del cierre de las centrales nucleares va a vivir otro cap tulo este jueves en el Congreso de los Diputados, con la votaci n de una enmienda a la Ley de Movilidad Sostenible aprobada por la mayor a absoluta del PP en el Senado que pretende alargar la vida de las centrales de Almaraz (Extremadura), Asc (Tarragona) y Cofrentes (Valencia). En la enmienda, que el Gobierno no ha vetado por entender que no tiene impacto para las cuentas p blicas, la llave la tiene Junts, partidaria de alargar la vida de las nucleares catalanas, y que ya se abstuvo en la votaci n de esa enmienda en el Senado. Si sale adelante, esta treta parlamentaria de los populares, una enmienda a una ley que nada tiene que ver con las nucleares, y de cuya aprobaci n depende la entrega de 10.000 millones de euros en fondos europeos, puede apuntalar las peticiones que llevan meses realizando las el ctricas para revisar el calendario de cierre de las nucleares. Sin embargo, expertos del sector advierten de que, en la pr ctica, esa hoja de ruta ya est entredicho con la pr rroga que han pedido las empresas para que la central de Almaraz siga operando hasta 2030. Tras jugar al despiste durante meses con el cierre o la pr rroga de la planta extreme a, sus propietarias, Iberdrola (52,7%), Endesa (36%) y Naturgy (11,3%) acordaron en octubre (la propietaria de Almaraz es una comunidad de bienes, que requiere unanimidad de los socios en sus decisiones) solicitar alargar hasta junio de 2030 el permiso de la planta cacere a. Almaraz es la primera que debe cerrar en el calendario pactado en 2019 con la empresa p blica Enresa, responsable del desmantelamiento de las centrales y la gesti n de los residuos radiactivos. El plan pactado hace seis a os contemplaba un apag n gradual del parque nuclear entre noviembre de 2027 y mayo de 2035, con el cierre del primer reactor de Almaraz como primera parada y la clausura del segundo grupo de la planta extreme a ya en octubre de 2028. Al margen de esta maniobra del PP, el retraso en cadena del calendario de cierre nuclear (que genera el rechazo frontal del socio de Gobierno del PSOE, Sumar) es un escenario que est sobre la mesa si se materializa la pr rroga de la planta extreme a. Retrasar a 2030 el cierre de Almaraz supondr a abordar a la vez en un solo ejercicio el cierre de cuatro reactores nucleares: los dos de la planta extreme a y los de Asc I (octubre de 2030) y Cofrentes (noviembre de 2030). Ser an 4 gigavatios (GW) desconect ndose en cuesti n de meses. En opini n de Pedro Fresco, director general de la patronal valenciana de renovables Avaesen, este escenario no es gestionable, y por tanto el gobierno que haya en 2030 (o a o y medio antes) tendr la soga al cuello . Seg n Fresco, de cara a 2030 las compa as podr n plantear las condiciones que quieran ante su posici n de fuerza. Si permites esto de Almaraz, el gobierno pierde el control de la pol tica energ tica y pasan a dominarla las propietarias de las nucleares . Como ha explicado el ex diputado de ICV y ex director del Instituto para la Diversificaci n y el Ahorro de la Energ a (IDAE), Joan Herrera, con ese aplazamiento se consigue para 2030 la tormenta perfecta y ese a o las empresas pretender n poner las condiciones para el alargue de la vida de los reactores , con lo que Herrera ha calificado como el cuarto rescate nuclear. As , la pol tica energ tica podr a volver a decidirse en un taxi , como tantas veces en el pasado . Por los aires En un reciente art culo en Agenda P blica, Fresco apuntaba que cerrar casi de golpe esos cuatro reactores en 2030 har a saltar por los aires cualquier criterio de cierre escalonado y progresivo y supondr a la detonaci n de la pol tica energ tica del pa s , porque har a muy dif cil instalar los 30.000 megavatios (MW) de renovables que actualmente tienen autorizaci n de construcci n y cerca de 5.000 MW proyectos de almacenamiento en bater as que est n en tramitaci n. La explicaci n es sencilla: no hay hueco para tanto. En palabras de Fresco, si ma ana el Gobierno de Espa a reabre el mel n nuclear seguramente no se construir pr cticamente nada. Deshacer el pacto nuclear destruir a la previsibilidad de nuestra pol tica energ tica, paralizar a la inversi n y dejar a morir miles de proyectos que han estado muchos a os en tramitaci n, tirando a la basura grandes esfuerzos y llevando a la ruina a cientos de empresas . Hay que recordar que el Plan Nacional Integrado de Energ a y Clima (PNIEC), cuyos objetivos el Gobierno revis al alza hace poco m s de un a o, establece que de aqu a 2030 tendr an que instalarse en Espa a otros 30 GW de fotovoltaica, sumando autoconsumo (ahora hay unos 47 instalados) y otros 37 GW de e lica (ahora hay unos 33). Esto es ya pr cticamente inviable con el escenario actual, aun sin pr rroga nuclear, con una demanda el ctrica que no despega, lo que reduce dr sticamente la rentabilidad de los proyectos renovables. El PNIEC prev un aumento del consumo de unos 80 TWh entre 2019 y 2030 que no se est materializando ni por asomo. Una de las claves que explican el giro de las empresas con la nuclear est en el precio del gas. Esta materia prima determina lo que cobran los reactores en el mercado mayorista. Cuando en 2019 se pact el cierre escalonado del que ahora las el ctricas reniegan, cotizaba por debajo de los 15 euros el megavatio hora (MWh), cuando ahora est en unos 30 euros. Y una muestra de c mo ha cambiado la situaci n es un vistazo a la evoluci n de las cuentas de la filial nuclear de Iberdrola, que en 2020, meses despu s de la firma de ese protocolo de intenciones con Enresa, y con los precios del pool en m nimos hist ricos, se anot unos n meros rojos r cord de 240 millones. Sin embargo, en 2021, con el gas empezando a dispararse, Iberdrola Generaci n Nuclear puso fin a las p rdidas que ven a registrando de forma constante desde su creaci n en 2012 (casi 1.100 millones). Y en los ltimos cuatro ejercicios se ha anotado un beneficio total de cerca de 1.270 millones, pese a la asfixiante presi n fiscal que soportan los reactores, seg n la expresi n que utiliza desde hace a os el principal lobby del sector, Foro Nuclear, y que ha hecho suya el PP. En el caso de Iberdrola, su filial nuclear ya ha borrado de sobra las p rdidas de la d cada anterior, cuando la mayor el ctrica espa ola forz el cierre de la nuclear de Santa Mar a de Garo a (Burgos) en contra de los deseos del Gobierno de Mariano Rajoy. Las empresas han aprovechado el apag n del 28 de abril para poner sobre la mesa una supuesta capacidad de las nucleares para controlar la tensi n el ctrica (clave en ese hist rico cero energ tico) de la que estas plantas carecen, seg n ha reconocido recientemente la patronal sectorial Aelec. El Ministerio para la Transici n Ecol gica ha dejado la decisi n sobre Almaraz en manos de lo que determine el Consejo de Seguridad Nuclear (CSN). La vicepresidenta Sara Aagesen, que este mi rcoles convoc a los medios para presentar un nuevo paquete de ayudas a la descarbonizaci n y la competitividad en un acto que discurrir paralelo al debate de este jueves en el Congreso, asegura que no ha cambiado su posici n sobre este asunto porque no se han cruzado las tres l neas rojas que marc en mayo el presidente del Gobierno, Pedro S nchez: que la pr rroga garantice la seguridad del suministro, que no est en riesgo la seguridad radiol gica y que no suponga un extracoste para el contribuyente. Pragmatismo El pasado fin de semana, Pedro S nchez asegur en una entrevista en El Pa s que el Gobierno no tiene una posici n en absoluto dogm tica, sino pragm tica sobre las nucleares. A qu me refiero? A que si las propietarias de las centrales nucleares garantizan la seguridad de los territorios y de la provisi n energ tica, y no nos piden a los espa oles que paguemos m s impuestos para ellos hacer caja, pues estamos dispuestos a estudiar cu l es su alternativa, cu l es su propuesta. Pero tienen que cumplir con esas tres exigencias que, a mi juicio, son de puro sentido com n . El pasado lunes, el candidato socialista a la presidencia de la Junta de Extremadura, Miguel A ngel Gallardo, se mostr seguro de que el Ejecutivo central va a prorrogar la vida til de Almaraz y afirm que hab a un compromiso para ello. Las empresas han pedido la pr rroga tras anunciar la presidenta extreme a, Mar a Guardiola, una rebaja progresiva de la ecotasa que cobra la regi n a la planta, poco antes de anticipar las elecciones auton micas del pr ximo diciembre. Las el ctricas han pedido esa minipr rroga sin poner ninguna condici n , en palabras de Aagesen, y tras renunciar a la rebaja fiscal que exig an al Gobierno central desde hace meses. Una rebaja definida por el anterior presidente de Enresa, Jos Luis Navarro, como un rescate y un farol de Iberdrola, el accionista mayoritario de la planta. Seg n Navarro, en 2019 la el ctrica quer a cerrar a toda costa a los 40 a os de operaci n comercial (en 2023-2024), porque pensaba que en pocos a os la energ a nuclear dejar a de ser rentable . Ahora Iberdrola cree que se equivoc , por el incremento de las expectativas de precios futuros de la electricidad a medio plazo ( It s the economy, stupid ). Y para justificar su giro de 180 , otro m s de una larga lista, ha invertido ingentes recursos en campa as medi ticas para trasladar al imaginario colectivo la supuesta asfixia fiscal y las bondades de lo que antes denostaba, marc ndose el farol, por si colaba, de exigir condiciones. Afortunadamente, no se ha pagado el rescate , seg n Navarro. En un art culo en Cinco D as, el extreme o ha avisado de que, aun con la subida, en vigor desde el a o pasado, de la denominada Enresa, que financia la gesti n de los residuos y el almacenamiento (y que pagan los reactores mientras funcionan), el importe acumulado que Almaraz habr dedicado a la gesti n de sus residuos y a su desmantelamiento, hasta el final de su vida, ser muy inferior al de centrales semejantes de Europa y EE. UU.


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