Tuesday 16 December 2025
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eldiario - 1 month ago

Estudiar y plagiar al enemigo

Los ultras se han despojado de los ropajes conservadores tradicionales que le hacían dar marcha atrás o avergonzarse de ciertos postulados en los que creen para cada vez ser más firme en sus convicciones. Racistas, machistas, supremacistas, antidemocráticas, eugenésicas, maltusianas, pero sus convicciones La extrema derecha espa ola lleva casi diez a os de aprendizaje desde que Abascal hac a campa a subido a una caja y con un altavoz. Los ultras se han despojado de los ropajes conservadores tradicionales que le hac an dar marcha atr s o avergonzarse de ciertos postulados en los que creen para cada vez ser m s firme en sus convicciones. Racistas, machistas, supremacistas, antidemocr ticas, eugen sicas, maltusianas, pero sus convicciones. Ni un paso atr s. Esa es la estrategia de Vox de los ltimos tiempos. Nunca se retrocede, por m s esc ndalo que provoquen sus ideas y discursos, y si producen m s esc ndalo m s se reafirman. Jam s ceden porque su objetivo es claro y para llevarlo a cabo no se retrocede. Quieren acabar con la izquierda de manera literal, quieren encarcelar a Pedro S nchez, ilegalizar a los partidos independentistas y salir de cacer a antifascista. Lo dicen, lo defienden y no se arrepienten. Lo ocurrido con Carlos Maz n es el ejemplo perfecto de su manera de enfrentarse a los problemas. Para ellos el nico responsable es Pedro S nchez y no hay hechos, juezas, relatos, ni dolor y opini n de las v ctimas que los haga moverse un pice de su objetivo. Si Carlos Maz n se pasara a Vox, que es lo que ahora hubiera deseado, no solo no hubiera ocultado su comida en El Ventorro durante m s de cinco horas, sino que lo hubieran reconocido, sacado pecho y realizado una campa a de criminalizaci n y acoso contra toda v ctima que no dijera lo mismo que ellos. Olv dense de los temas en los que ejercen sus pol ticas. Solo el modo. Esa estrategia de acci n pol tica es digna de admiraci n porque implica una defensa f rrea de las convicciones y una voluntad extrema para llevarlas a cabo. Eso tiene un tremendo valor pol tico, dir a que es el m ximo valor pol tico. Si la gente puede identificar en ti que no hay nada que te haga cejar en tu empe o para desarrollar tus ideas por mucho que molesten al adversario, el votante, en cuanto haya una coincidencia m nima de ideas no habr ninguna duda de que te conceder su favor porque ver que nunca te echas para atr s. No nos dejemos enga ar por el desprecio a sus ideas con la estrategia pol tica que tienen para defenderlas. Admiro su firmeza y en ocasiones a oro en la izquierda institucional que tenga el coraje para no dar ni un paso atr s en sus planteamientos sin miedo a la opini n desfavorable de quienes jam s van a votarte y siempre combatir n tus propuestas. De Vox hay que aprender, y plagiar, del mismo modo que suelen hacer ellos con las ideas que les interesan de la izquierda y de la estrategia, solo hay que ver lo que hacen con Gramsci, todo lo que tiene que ver con la confianza en las propias ideas hasta el punto de defenderlas siempre sin ceder un pice por la confrontaci n de los adversarios. Vox defiende, mintiendo, pero lo defiende, que los menores no acompa ados son un peligro sist mico para la seguridad p blica. Lo creen hasta el punto de que una medida que va en contra de ese postulado les hace romper todos los acuerdos de gobierno y dejar el poco poder institucional que ten an. No imagino a una izquierda con la misma firmeza haciendo lo mismo para defender las que debieran ser sus l neas rojas porque ha habido tantos casos y tan sangrantes que la lista ser a interminable. Si hay algo que podemos aseverar con claridad es que la izquierda nunca ha considerado un tema contrario a sus intereses tan importante como para dejar los gobiernos en los que ha participado. Nunca ha lanzado ese mensaje y ha habido situaciones en las que esa medida se requer a. La posici n en el Sahara, la venta de armas a Israel, o la masacre en Melilla son solo algunos de los puntos m s sangrantes que hubieran sido motivo m s que suficiente de que no hay poder que permita pasar por alto l neas rojas fundamentales de nuestras convicciones. Su firmeza no solo es lo concreto, sino tambi n en lo ret rico. Santiago Abascal afirm que hab a que hundir el Open Arms. Semejante salvajada provoc una reacci n un nime de descr dito en la opini n p blica pero Vox no solo no se ech para atr s en dicha afirmaci n criminal. Fueron m s all y convirtieron la intenci n asesina con los activistas de la oeneg en una campa a en redes reafirm ndose y dejando clara a la izquierda que no le importa una mierda lo que piensen de sus duelos, lloros y quebrantos. La extrema derecha tiene un plan y un objetivo a largo plazo, sustituir al PP como ha ocurrido en Francia y en otros pa ses de nuestro entorno. Solo le importa la pol tica nacional y el resto es accesorio. Por eso su salida de los gobiernos auton micos, que nadie se tom en serio, fue ambiciosa y acertada porque les permit a no mancharse en la pol tica auton mica para hacer de la inmigraci n una de las bases fundamentales de su estrategia y erosionar a los conservadores desde fuera de los ejecutivos. Esa decisi n, que marc el inicio de la subida en las encuestas, fue despreciada por quienes no entienden las din micas de la ultraderecha y que desprecian de manera sistem tica a los ultras calific ndolos de necios, tontos y bobos. Hubo muchos que se re an del rdago planteado por los de Abascal diciendo que no se iban a atrever a renunciar a los cargos y las poltronas. Mejor no volver a minusvalorarlos.


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