Saturday 13 December 2025
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eldiario - 1 month ago

EEUU y China combaten por el dominio de las tierras raras, ‘El Dorado’ geoestratégico del nuevo orden global

La hegemonía energética ha pasado de venerar al crudo a endiosar a las tierras raras y sus 17 minerales indispensables para la boyante industria de los chips, la IA y la descarbonización. Una lucha a la que ni Washington ni Pekín están dispuestos a renunciarEuropa busca una respuesta más dura contra China por restringir las exportaciones de minerales críticos El mercado mundial de las tierras raras se ha consolidado como uno de los principales vectores de poder geoecon mico del siglo XXI, aunque el volumen de su negocio sea a n testimonial. En 2024, y seg n datos coincidentes de la US Geological Survey (USGS) y de la International Energy Agency (IEA), su extracci n, refinado y transformaci n apenas superaron los 13.000 millones de d lares, con predicciones de crecimiento anual de entre el 8% y el 10% hasta 2030, espoleadas por la rampante demanda de electrificaci n del transporte, de los gastos de material de defensa de alta tecnolog a y, sobre todo, de la carrera geoestrat gica por dominar la Inteligencia Artificial (IA). China suspendi este viernes durante un a o las medidas de control a la exportaci n que impuso el pasado 9 de octubre sobre materiales estrat gicos como tierras raras, componentes de bater as de litio y diamantes sint ticos industriales. Seg n un comunicado del Ministerio de Comercio, la suspensi n entra en vigor de inmediato y se mantendr hasta el 10 de noviembre de 2026. El anuncio se produce despu s de que los presidentes de China y Estados Unidos, Xi Jinping y Donald Trump, alcanzasen una serie de consensos comerciales durante su reuni n de la semana pasada, celebrada en la localidad surcoreana de Busan. En el terreno econ mico-industrial China mantiene una posici n hegem nica, al controlar cerca del 70% de la producci n global y m s del 90% de su capacidad de refino. A gran distancia, tanto de EEUU (12%) como de Birmania (10%), Australia (8%) y Tailandia (4%), sus inmediatos rivales en t rminos extractivos. Sin embargo, las cadenas de valor de todo el mundo valoran en especial el estatus de suministrador de los mercados originarios de estos minerales cr ticos, que tambi n domina el gigante asi tico. Sus ventas exteriores se sit an muy por delante del resto lo que evidencia que Asia es el punto neur lgico del nuevo petr leo energ tico y que las potencias industrializadas han asumido una gran dependencia estructural. Y lo que es peor: est n en franca inferioridad para abordar las inevitables tensiones geopol ticas que las grandes superpotencias tendr n que lidiar para hacerse con el cetro de las tierras raras y su refinado. El acceso estable a estos materiales se ha convertido en asunto prioritario de seguridad nacional en EEUU, Europa y Jap n, que han perfilado iniciativas de de-risking (reducci n de potenciales riesgos sist micos) a modo de alianzas estrat gicas con pa ses productores como Canad , Chile y Namibia. Como si fuera una especie de guerra diplom tica silenciosa para preservar la fluidez de las cadenas de valor y de suministro. La Administraci n Trump ha colgado el cartel de estrat gico a las tierras raras en su di logo con Pek n y en su desaf o de resetear el comercio y de hacer virar el orden mundial hacia postulados que se alejan del multilateralismo y la globalizaci n, y ha vinculado la intensidad de sus pedidos a sus concesiones y vetos en el rea tecnol gica. Todo ello ha debilitado el frente occidental. En paralelo, China y su endurecimiento de los controles a sus exportaciones de minerales cr ticos ha puesto en alerta a las corporaciones americanas, europeas y japonesas, que se afanan por encontrar alternativas que les resultan poco visibles desde sus actuales atalayas diplom ticas. Sobre todo si, como parece, la exigencia china de recabar datos sensibles de escalas productivas europeas y, sobre todo, alemanas, resultan ciertas. Como atestigua Rebecca Arcesati, analista de Mercator Institute for China Studies (MERICS), think tank germano especializado en el gigante asi tico, quien advierte de que el r gimen de Pek n est cartografiando las vulnerabilidades de las industrias europeas para reforzar su influencia estrat gica . El asunto no es balad . Ni genuinamente americano. A tenor de las palabras de la presidenta de la Comisi n Europea, Ursula von der Leyen, que reconoce considerar todas las opciones para paliar las restricciones chinas. Todo un mensaje directo a su patria chica. Porque Berl n reconoce enfrentarse a una disyuntiva delicada, ya que sus empresas manufactureras dependen en un 95% de la adquisici n de tierras raras chinas y carece de los instrumentos jur dicos para proteger sus datos industriales. Joachim Nagel, el jefe del Bundesbank, dice que dependencias de este calibre nos hacen vulnerables al chantaje que tambi n resume asegura el dilema europeo entre seguridad y competitividad . El gobierno del canciller Friedrich Merz admite que el control exportador a los minerales cr ticos por parte de Pek n ha provocado parones productivos en pymes germanas. Si bien sus grandes corporaciones mantienen el suministro gracias a su poder de negociaci n. Con varios segmentos como la automoci n, electr nica avanzada, la industria militar o las energ as renovables con una dependencia elevada de imanes de neodimio, bater as de litio o catalizadores de cerio y lantano. En este sentido, Arcaseti precisa que el desaf o occidental pasa por relocalizar parte del refinado, diversificar el aprovisionamiento y crear una gobernanza com n para materiales estrat gicos. Pero de momento no hay sustituto inmediato a la capacidad industrial china . En ese vac o se juega en la actualidad una partida que definir no solo la transici n energ tica, sino tambi n el equilibrio del poder tecnol gico global . China, man del nuevo oro negro geoestrat gico Gracelin Baskaran, director del Programa de Seguridad Econ mica en el Center for Strategic and International Studies (CSIS) asegura que China ha logrado convertir las tierras raras en el nuevo petr leo estrat gico por su dominio sobre imanes permanentes y otros compuestos minerales que condicionan el coste y el acceso a industrias de chips, bater as y materiales de Defensa, como muestra el siguiente cuadro del think tank Geopol 21. Para m s inri, asegura que la concentraci n del refinado en territorio chino hace que no baste con las minas de fuera del gigante asi tico para satisfacer la demanda global. Morgan Bazilian, director del Payne Institute en Colorado School of Mines, explica el detonante de esta encrucijada. Es fruto del coste pol tico del descuido verde el proceso de occidentalizar la limpieza ambiental en China a cambio de precios bajos de minerales cr ticos, que ha generado una vinculaci n geoestrat gica perversa, la externalizaci n de los da os , que ahora se torna en riesgo sist mico . De modo que la etiqueta tica de la sostenibilidad se est transformado en una variable de seguridad nacional que los gobiernos se sienten en la obligaci n de internalizar . En parecidos t rminos se manifiesta David Merriman, director de Investigaci n en Project Blue. Las iniciativas de EEUU, Australia, Jap n o la UE para reducir su exposici n llegan tarde porque la relocalizaci n del refinado requiere d cadas y grandes inver no es tan solo un simple cambio de proveedor . La miner a y el refinado requieren capital y tiempo intensivos. De manera que la independencia total es un ejercicio de ciencia ficci n sin infraestructuras adecuadas a las exigencias de procesamiento de las tierras raras. Y Guy de Selliers, presidente ejecutivo de otra industria sensible a estos colapsos de abastecimiento, Defense Metals. Garantizar el suministro eleva costes, estatales (subsidios y partidas fiscales para abordar su resiliencia econ mica), pero tambi n privados, para almacenar stocks. En consecuencia anticipa De Selliers la alternativa de modelar contratos gubernamentales con precios-suelo y compras estrat gicas aumentar n el coste unitario de los materiales cr ticos y esa prima inversora har que aparezcan nuevos riesgos a largo plazo si se desean conservar los est ndares medioambientales . En un momento en el que las tierras raras determinan el poder y el ritmo de fabricaci n de motores el ctricos, turbinas y sistemas militares avanzados. Es como si consumidores (y electores) tuvi ramos que aceptar precios m s altos por tecnolog a limpia para permitir cadenas de suministro seguras y desembolsos presupuestarios adicionales, a modo de transferencias de ayudas, para paliar los efectos restrictivos de estos minerales, avisa Christopher Ecclestone, estratega del sector minero en Hallgarten Company. Ante los retrasos en las licencias de China y su trampa burocr tica invisible . Aunque la victoria de la tregua que emiti el secretario del Tesoro, Scott Bessent, para justificar otra reprimenda negociadora china a EEUU, no evita vislumbrar la nueva asimetr a de poder entre ambas superpotencias en favor de Pek n. La nueva bazuca de Xi Jinping con las tierras raras est redefiniendo el equilibrio global, recalca Baskaran. Es su arma diplom tica coercitiva ; similar a la utilizada por Arabia Saud con el petr leo durante d cadas. El nuevo capitalismo geopol tico La reacci n americana a este rdago de China es un nuevo manifiesto extractivo que prioriza las compras federales de materiales cr ticos, adquisici n de activos en compa as que operan con tierras raras (por ejemplo, MP Materials), permisos productivos y vigilancia extrema en materia de seguridad econ mica, que ha sustituido a las reglas medioambientales, expone Merriman. As se entiende el espejismo mineral de Ucrania, cuyos yacimientos no bastar an para resolver la ecuaci n dependiente estadounidense, o las nfulas expansionistas de Donald Trump sobre Groenlandia, matiza Bazilian. Estos intentos de convertir a Kiev, con su infraestructura devastada por la guerra con Rusia o a Copenhague -que ostenta la soberan a del pa s del hielo-, como socios extractivos demuestra el rebote magn tico de Washington con el dominio chino de las tierras raras. Y de su procesamiento para fines industriales, que se erigen en las nuevas refiner as invisibles de un nuevo capitalismo geopol tico, en el que Nvidia, que acaba de rebasar la cota de los 5 billones de d lares de valor burs til (m s que el PIB de Alemania, tercero del planeta) es su gran adalid, afirma en Foreign Policy Alasdair Phillips-Robins, experto de Carnegie Endowment for International Peace. Porque, por un lado, mostr su debilidad antes del verano ante el primero de los conatos de Pek n por vetar sus exportaciones de minerales cr ticos, esenciales para el negocio de chips de alta gama de la compa a californiana. Pero, por otro, abandera la carrera por la IA en los mercados de capitales. Mientras Trump habilita al CEO de la multinacional, Jensen Huang, a vender sin vetos sus chips H20 a China, a pesar de que pueda debilitar el liderazgo tecnol gico americano, Jinping se dedica a capitalizar la fatiga de Occidente en su af n por consolidar su posici n global. El control de Pek n de las materias estrat gicas, de puertos neur lgicos para su comercializaci n y de su diplomacia financiera con el Sur Global, ha erosionado la narrativa liberal, ya bastante debilitada por la escalada arancelaria de la versi n Trump 2.0. La autorizaci n de ventas de chips de Nvidia a China simboliza la cesi n de terreno estrat gico a cambio de estabilidad comercial aduce Phillips-Robins. Adem s de poner en riesgo la supremac a americana en computaci n, ya que la mayor compa a global abastece a unos centros de datos que amenazas con pulverizar la factura energ tica mundial.


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