Tuesday 20 April 2021
Home      All news      Contact us      RSS      English
abc - 2 month ago

Jesús Royo Arpón: «¡Que la gente hable lo que le dé la gana! Ser bilingüe no es una obligación»

Jesús Royo Arpón (Barcelona, 1949) fue profesor de lengua catalana, militante del PSC y activista a favor de la inmersión y la llamada normalización lingüísticas. Escribió ‘Una llengua és un mercat’ (1990), obra premiada por el Ateneo barcelonés y elogiada por ERC. Hasta que cambió. Y defendió el bilingüismo (’Argumentos para el bilingüismo’, 2000). Ahora prepara otro libro desnudando a Francisco Candel. ¿Y ahora qué? Hay que rebobinar totalmente. Estamos ante un fin de ciclo. Las elecciones no han arreglado nada. Pero barrunto que esto pone fin al pujolismo. ¿El pujolismo? Sí, el pujolismo es una situación anómala, una especie de ‘trumpismo’. Cataluña tiene que llegar a un grado de sistema liberal en el que todos seamos iguales, sin supremacismo. Un optimista moderado. Hemos de dejar atrás la sociedad estamental que todavía arrastramos. ¿Es posible? Aún, no. Pero esta maldición tiene que acabar. El pujolismo, fruto del franquismo, tiene que acabar. El franquismo hizo que la causa catalana fuera noble y justa. Jordi Pujol proporcionó un relato con éxito, que compraron todos los partidos políticos. Vamos para veinte años sin Pujol... Pero sus sucesores han administrado muy bien las mismas consignas. ¿Cuáles? La que dice que todos debemos hablar catalán para que no haya dos sociedades. Pero las hay, una encima de la otra. No paralelas. ¿Cómo se cambia? Aceptando la realidad: la primera lengua catalana es el castellano. ¿Los de ‘encima’ lo aceptarán? No, pero están fuera de la historia. ¿Tienen título nobiliario? Gabriel Rufián. Un converso. Yo también estuve ahí. Y lo dejó dicho en un libro. Sí, forma parte de la confusión existente. Soy castellanoparlante, fui profesor de lengua catalana y escribí que había que proteger la lengua catalana. Adoptar el catalán era una manera de progresar socialmente. Mi relato era, al final del franquismo, que con el catalán se ascendía socialmente y, por lo tanto, era un deber proporcionar el catalán a toda la sociedad. ¿Cuándo cambió? En 1990. ¿Por qué? En 1980 estaba en un instituto, como profesor de lengua catalana. Lo hacía con mucha ilusión. Tanta que daba clases de lengua española en catalán... Exagerado. Les decía a mis alumnos que llevaban déficit de horas en catalán... ¿Y? Era un triste papel... El cambio… Tras unos años en Santa Coloma de Gramanet y en Mataró cogí un año sabático para acabar la tesis. Mientras uno trabaja no pone en duda su método, pero en ese año tomé distancia. Comprobé que el propósito de la Generalitat no iba de dotar a los alumnos de una herramienta lingüística sino de marcar distancias con todo lo español. Una gran confusión que no entendía ni el PSC, en el que militaba. En 1990 cambié. Además, ese año Barrera me entregó un premio. El premio. Me lo entregó Heribert Barrera, un auténtico supremacista. Fue el premio de ensayo Joaquim Xirau, que otorgaba el Ateneo barcelonés. Me lo dieron por ‘Una llengua és un mercat’. Pero por entonces ya estaba en contra de que el catalán fuera la lengua dominante en Cataluña. ¿Por qué no el español? ¿No nos interesa más? Vaya cambio. Sí, en ese momento contacté con la Asociación por la Tolerancia y Antonio Robles, que luego fue diputado con Cs. Y se montó Mogambo, por la cafetería de Premiá de Mar donde nos reuníamos, que dio lugar, luego, al Foro Babel. Estábamos en contra de la inmersión lingüística obligatoria. ¿Y el PSC? Sí, una lástima. El PSC no era diferente a CiU. Y desde el PSC querían controlarlo todo. Lo mismo que ahora hacen Rufián y ERC. El PSC ha cambiado. Algo. Creo que al extremarse tanto el asunto del independentismo, ahora, han cambiado. Las escuelas, ¿en catalán o en español? El tema está envenenado. Nos peleamos por lemas y no por realidades. No llegamos a la realidad. No sabemos cómo tratar las lenguas y los derechos lingüísticos. Está todo muy politizado. Debería ser el usuario el que pudiera escoger. ¿Qué hacemos con un grupo-clase que la mitad quiere las clases en catalán y la otra, en español? Dos clases. ¿Dividimos? Otra milonga. También divide a la sociedad que haya diferentes religiones. ¿O quieren que tengamos una sola religión oficial? ¿No divide a la sociedad que las misas sean en catalán o en español? ¿Optar divide? ¿Y los partidos políticos, no dividen? Optar siempre es bueno. Pero se ha impuesto un relato en el que se acepta que el castellano no es lengua catalana. ¡Pero si es la lengua mayoritaria! No nació en Cataluña. ¡Ah! ¡El nacer en Cataluña te da un título! Llegamos a eso… Las lenguas no son nada, son cosas, herramientas. ¿Protegemos al catalán? Si la sociedad quiere, ningún problema. Pero con consenso y sin que esa protección implique desproteger a otro grupo, tan legítimo como aquel. ¿Está en peligro? ¿Y? Dicen que en una Cataluña independiente estaría a salvo. ¿Cómo en Irlanda? El irlandés era una lengua poderosa, lengua añorada, lengua de las raíces, lengua reivindicada… para dar moral al guerrillero que iba contra los británicos. En cuanto se independizó se dieron cuenta de que no era útil. Y utilizan el inglés. Por el bien del catalán, que Cataluña no se independice. Bilingüismo. ¡Que la gente hable lo que le dé la gana! Ser bilingüe, o no, es un derecho, pero no una obligación... Insisto. El futuro del catalán. Mal. Como cualquier lengua minoritaria. Los hablantes de las lenguas minoritarias son, en su mayoría, bilingües. Hoy en día solo los hablantes de inglés pueden ser monolingües. No necesitan aprender otra lengua. Esta es la dinámica de la globalización. Morirá. Sí, puede ser. Antes que el castellano, porque este también morirá, a lo mejor. Son cosas de la globalización. Pero no mañana. Las lenguas mueren cuando sus hablantes deciden no transmitirlas a sus hijos. El catalán tiene por lo menos un par de siglos de vida.


Latest News
Hashtags:   

Jesús

 | 

Arpón

 | 

gente

 | 

hable

 | 

bilingüe

 | 

obligación

 | 

Sources