Friday 18 September 2020
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abc - 1 month ago

Los socios de Sánchez intentan cercarle en el Congreso en su guerra contra la Corona

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, creía que el desahucio de Don Juan Carlos le vendría bien políticamente, porque le permitiría un doble juego. Por un lado, lanzar guiños al republicanismo cuestionando la figura del anterior Jefe del Estado y, por otro, arrullar a sus votantes moderados cerrando filas con Felipe VI. Y con esa estrategia, el Gobierno se dedicó a presionar en julio a la Casa del Rey para que adoptara más medidas contra el padre del Monarca. Sin embargo, según pasan los días se hace más evidente que la operación no está saliendo como Sánchez había calculado. La marcha de Don Juan Carlos ha provocado una tormenta política de la que el jefe del Ejecutivo no tiene el control. Los republicanos consideran que la salida no es suficiente porque este argumento les permite apuntar así contra Felipe VI y la continuidad de la Corona. El problema para Moncloa es que el grueso de este bloque es parte de la mayoría de investidura y, además, considera que la alianza de legislatura es una pieza de caza menor comparada con la Monarquía. Insisten en la huida Por ello, ERC y Bildu lanzaron ayer, por tercer día consecutivo, una nueva ofensiva contra la Corona en el Congreso intentando cercar al jefe del Gobierno por la coordinación mantenida con la Casa del Rey para la marcha de Don Juan Carlos. A estos dos socios de investidura se unió el BNG -también aliado de Sánchez- y otros grupos republicanos como Junts y CUP. Todos ellos registraron una petición conjunta para que el presidente del Gobierno comparezca de forma extraordinaria ante la Cámara. Insisten en la acusación de que la salida de Don Juan Carlos equivale a una fuga pese a que el Tribunal Supremo concluyó ayer que no caben medidas cautelares al no existir imputación, y a que el propio Sánchez ha remarcado que el padre del Rey se encuentra «a disposición de la Justicia» aunque se haya trasladado al extranjero. Los socios republicanos del PSOE exigen que el jefe del Gobierno explique «la información de que disponía, cuál ha sido el apoyo de éste a la operación de huida del Rey emérito y lo que ello representa para la solidez de las instituciones democráticas del Estado». En lo que va de legislatura, ERC aún no había llegado a solicitar la comparecencia del jefe del Gobierno por ningún tema. Ni siquiera cuando empezaron los contagios por coronavirus, ni tras el alarmante aumento del desempleo. Una circunstancia que no solo da idea de las prioridades del grupo republicano sino del trasfondo político que tiene su petición de explicaciones al líder socialista. Este movimiento se produjo, además, tan solo un día después de que el bloque republicano solicitara que la vicepresidenta primera, Carmen Calvo, compareciera también de manera extraordinaria en el Congreso por el mismo tema. Los socios antimonárquicos de Sánchez justifican la necesidad de ambas comparecencias «para afianzar nuestros compromiso con los valores republicanos y haciendo una clara apuesta para la abolición de una institución que consideremos caducada y antidemocrática como la Monarquía». La ministra portavoz, María Jesús Montero, intentó ayer apagar el fuego y calmar los ánimos de sus socios sosteniendo que no existió «consenso ni negociación» con la Casa del Rey sino que ésta adoptó «sus propias decisiones» y Felipe VI informó de ellas a Sánchez durante sus despachos. La política andaluza defendió esta tesis durante una entrevista concedida a Efe contradiciendo a la vicepresidencia primera de Carmen Calvo que el lunes por la noche se arrogó el peso de la coordinación con Zarzuela sobre la salida del padre del Rey. El socio de coalición del PSOE, Unidas Podemos, no se unió a esta embestida del bloque republicano contra Sánchez pero movió ficha contra Felipe VI. El presidente del grupo parlamentario, Jaume Asens, reclamó la comparecencia de Felipe VI o de Don Juan Carlos para que expliquen «las razones» de la marcha de éste, así como sus «condiciones y gastos». Además, adelantó que redacta una proposición de ley para someter a la Monarquía «al principio de transparencia, neutralidad y democracia» y que su objetivo es registrarla en el Congreso el próximo mes de septiembre. Pulso en la coalición ABC ya informó ayer que la confluencia de Los Comunes, de la que Asens es portavoz, no está dispuesta a permitir que la presencia de Podemos en el Gobierno le descuelgue del bloque republicano en el Congreso y reclama nuevas iniciativas contra la Corona. El político catalán ha impuesto su criterio y ayer concretó la hoja de ruta. Esa proposición de ley incluirá, además, distintas fórmulas para que la figura del Rey se pueda «regular y controlar» y se ponga fin a las «zonas opacas» que, a su juicio, la Constitución permite a la Monarquía. Entre ellas, citó la revisión de la inviolabilidad de Felipe VI, la derogación del delito de injurias y calumnias a la Monarquía, la retirada del título de Rey a Don Juan Carlos, la prohibición de intermediaciones o el sometimiento al Tribunal de Cuentas de la Casa del Rey. Asens consideró fundamentales estos dos últimos puntos para que se puedan conocer los gastos concretos de la institución así como el patrimonio de cada uno de sus miembros. «Son medidas de sentido común muy razonables y esperamos que, si no todas, al menos algunas las acepte en PSOE porque no tienen nada que ver con el hecho de ser republicano, sino de ser demócrata y defender un mayor sometimiento a los principios de transparencia y democracia», subrayó. Sin duda, el debate de esta iniciativa será un nuevo foco de tensión para la coalición. Ayer Montero insistió en el compromiso de los socialistas con el «pacto constitucional, que ha tenido réditos muy importantes en materia democrática y económica» y consideró que al ser el partido mayoritario dentro del Gobierno tiene «la palabra» en esta cuestión. Según aseveró, «las dos sensibilidades que se sientan en el Consejo de Ministros» se encuentran cómodas, pese a que en los últimos días Unidas Podemos ha venido expresando lo contrario. La ministra portavoz también se refirió a los reproches que le llegan desde la bancada contraria, el PP, por no haber compartido con su líder, Pablo Casado, la marcha de Don Juan Carlos. Montero argumentó que este hecho no afecta a la Jefatura del Estado y que, por tanto, «no forma parte de las cuestiones de país que el presidente de Gobierno despacha con el resto de líderes». En 2014, Mariano Rajoy sí informó al entonces líder socialista, Alfredo Pérez Rubalcaba, de la decisión de abdicar adoptada por el padre de Felipe VI.


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