Saturday 20 April 2019
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abc - 1 month ago

¿Cometo un delito si subo a Facebook un vídeo como el de la matanza de Nueva Zelanda?

Es la pescadilla que se muerde la cola. La espiral que nunca termina. Mientras Facebook cortaba el grifo a Brenton Tarrant, autor de la masacre en la mezquita de Christchurch en Nueva Zelanda, miles de usuarios subieron la secuencia de la tragedia. La red social, en el punto de mira después de la transmisión en directo, ha asegurado que se intentó publicar el vídeo en más de 1,5 millones de veces en sus primeras 24 horas. Un hecho que ha derivado en la detención de un joven de 18 años en el país por compartir las secuencias de la masacre e incitar al odio, según el diario local «New Zealand Herald». Además, el joven, cuya identidad no ha trascendido, publicó una foto de una de las mezquitas acompañada de la frase «objetivo cumplido». El presunto autor de la masacre realizó una retransmisión de sus actos durante 17 largos minutos . Un tiempo más que prolongado en el que los usuarios pudieron ver en directo cómo se mataban a unas 50 personas a sangre fría, entre ellos, niños. Y no solo hubo quien, por diversos motivos, capturó el vídeo y lo intentó publicar en sus propios perfiles. En cuestión de minutos, la masacre había dado la vuelta al mundo, diseminándose en numerosas plataformas como YouTube, Twitter o Reddit que intentaron constantemente borrar el rastro del tiroteo. Este episodio ha vuelto a resaltar las dificultades en la moderación del contenido «streaming», donde un video aparentemente inocuo puede volverse violento rápidamente bajo ninguna señal de advertencia. Para evitar la propagación, Facebook dispone de un sistema que combina algoritmos de detección automatizado y revisores humanos. Los controles, como en otras ocasiones, fallaron. Fue un atentado diseñado para ser viral, para propagarse como la pólvora. La propia narrativa del autor del tiroteo deja patente sus inten empleó códigos visuales propios de las retransmisiones en «streaming» de videojuegos. Incluso citó al «youtuber» F elix Arvid Ulf Kjellberg, más conocido por su alias, PewDiePie, durante los disparos: «suscríbete a mi vídeo» llegó a proclamar. De acuerdo con un documento obtenido por el medio «Motherboard» en el que se establece el protocolo a seguir, los revisores de contenido de Facebook pueden «posponer» una retransmisión de Facebook Live, lo que significa que volverá a aparecer para su aprobación al cabo de 5 minutos para poder verificarlo nuevamente. También tienen la opción de ignorarlo una vez completado un formulario de preguntas básicas. Para las emisiones en Facebook Live, a los moderadores se les instruye para estar vigilantes a unas «señales de advertencia». El protocolo habla de un intento de suicidio (si aparecen personas que se despiden, lloran o relatan problemas personales) evidencias de violencia en las que se involucra a personas o animales (a partir de sonidos de armas). Tras ponerse en contacto con las plataformas digitales, la primera ministra de Nueva Zelanda, Jacinda Ardern, ha defendido que estas compañías deben hacer algo más para evitar la difusión de este tipo de imágenes. «Llamaría a las plataformas de redes sociales a demostrar sentido de responsabilidad. Hay mucho trabajo que debe hacerse», comentó. La red social es tajante en sus términos de uso del servicio: «Podemos eliminar contenido que compartas en caso de que incumpla estas disposiciones y, si resulta aplicable, tomar medidas en relación con tu cuenta». En el artículo 12 de las normas comunitarias lo deja claro: «No admitimos el lenguaje que incita al odio porque crea un ambiente de intimidación y exclusión y, en algunos casos, puede fomentar actos violentos en la realidad». El artículo 13, sin embargo, va incluso más allá: «Eliminamos contenido que enaltezca la violencia o celebre el sufrimiento o la humillación de otros porque genera un ambiente poco alentador para la participación. Permitimos el contenido gráfico (con algunas restricciones) para ayudar a las personas a generar conciencia sobre algunos temas». «Si descargas el vídeo y participas en la difusión del contenido, al final también estás cometiendo el delito», subraya Sergio Carrasco, jurista digital, en declaraciones a ABC. Además de infringir los términos de uso de la plataforma, el artículo 18.1 del Código Penal en España establece la privación de libertad cuando se incita por medio de la imprenta, la radiodifusión o cualquier otro medio de eficacia semejante, que facilite la publicidad, o ante una concurrencia de personas, «a la perpetración de un delito» y de apología si se difunden ideas que «ensalcen el crimen o enaltezcan a su autor». Este atentado ha vuelto a ensombrecer no solo a las plataformas digitales en sus tiempos de reacción sino también a la moral ciudadana de una sociedad en la que parece primar más un «me gusta» que la sensibilidad. «El tipo de perfiles que lleva a rebotar este tipo de contenido son dos, aquellos que apoyan este tipo de ideas radicales, pero también los que quieren obtener un retorno, una popularidad o un “me gusta” porque saben que es un contenido que va a tener siempre un efecto sobre quien lo vea», añade este experto.


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