Monday 18 February 2019
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abc - 8 days ago

El verdugo de Nüremberg

John Clarence Woods fue un soldado alcohólico, psicópata y degenerado que los aliados eligieron como verdugo de la cúpula nazi juzgada en el proceso de Nüremberg. Él mismo eligió las sogas para ahorcar el 18 de octubre de 1946 a los diez jerarcas que habían sido condenados a muerte por crímenes de guerra, entre los que figuraban Keitel, Von Ribbentrop, Rosenberg, Kaltenbrunner y Hans Frank. Ayudado por Joseph Malta, un policía militar de 28 años, Woods les ejecutó con un espantoso sufrimiento, ya que había calculado mal la longitud de las cuerdas, por lo que los condenados no murieron con celeridad sino que expiraron por asfixia. Las víctimas se golpearon además la cabeza contra la trampilla, que también estaba mal diseñada. Woods, nacido en Wichita (Kansas) en 1911, era un sujeto con un historial de faltas al servicio y trampas a sus compañeros, que había sido expulsado de la Marina por ausentarse sin permiso después de negarse a trabajar. Fue capturado como prófugo en Omaha (Nebraska) y, desde allí, se le trasladó a California, donde fue juzgado por un tribunal militar. Fue condenado y separado del Ejército con deshonor tras un informe médico que concluía que Woods era incapaz de acatar las órdenes, que era un inepto para asumir cualquier tarea y que padecía fuertes tendencias psicopáticas. Intentó reconstruir su vida en Kansas, aceptando trabajos de peón y de vendedor en comercios. Se casó con Hazel, de profesión enfermera, poco antes de la entrada de EE.UU. en la guerra. Pero no tuvieron hijos y el matrimonio fue muy breve. Quienes le conocieron le describían como un sujeto repugnante por su suciedad, sus modales groseros y su mal aliento. Woods se reincorporó al Ejército en 1942 gracias a que no se detectaron sus antecedentes y a que la necesidad de personal hacía que apenas hubiera controles. Tras su adiestramiento, fue enviado a Inglaterra para participar en el desembarco de Normandía en 1944. Unos meses después, se presentó voluntario para trabajar de verdugo en las ejecuciones sumarias de los dirigentes nazis capturados en Francia. Woods, que era soldado en el cuerpo de Ingenieros, alegó que tenía experiencia porque había ahorcado a criminales en Texas y Oklahoma, lo que era falso. Dieron por buena su versión y le ascendieron a sargento. Al final de la contienda, sus jefes le destinaron a París donde ejecutó a 34 soldados estadounidenses, sentenciados por deserción o por crímenes cometidos durante el avance aliado. Luego fue trasladado a Alemania, donde ahorcó a unos 45 criminales de guerra en diversas ciudades. Su carrera como verdugo duró cinco años en los que ajustició a más de un centenar de personas con una absoluta indiferencia. En referencia a su papel en Nüremberg, señaló: «Yo colgué a diez nazis. Estoy orgulloso de ello. No estaba nervioso. No se puede estar nervioso en este trabajo, alguien tiene que hacerlo. Me metí en él por casualidad». Tras su etapa en Francia y Alemania, fue destinado a las islas Marshall en el Pacífico. Allí falleció en 1950 al electrocutarse cuando reparaba un equipo de iluminación. Su cadáver fue repatriado y fue sepultado en Toronto (Kansas), donde no se le echaba de menos ni nadie acudió a honrar su tumba.

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