Wednesday 19 December 2018
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abc - 30 days ago

El fuelóleo amenaza el Ártico

El Ártico es uno de los lugares más espectaculares y prístinos de nuestro planeta, pero está sufriendo los devastadores efectos del cambio climático. Los últimos datos de este verano revelaban que el hielo ha disminuido en un 40% desde la década de 1970. Y, a medida que se calienta, muchas zonas que permanecían cerradas y aisladas son hoy más accesibles a la pesca, la minería, las prospecciones petroleras y el transporte comercial y turístico. Lo que para las poblaciones de la zona y los ecosistemas es considerado una amenaza, para otros supone una oportunidad de oro a la hora de acortar rutas marítimas y explotar recursos hasta ahora innacessibles. Una actividad en auge que lleva asociada un gran riesgo: el derrame de HFO, fuelóleo pesado. Un combustible de similares características al que portaba el Prestige, catástrofe que se produjo en un mes como este hace ya 16 años. Es uno de los combustibles más sucios del mundo: se trata del residuo sobrante del proceso de refinado del petróleo y resulta extremadamente viscoso, de modo que a bajas temperaturas como la de las aguas árticas, resulta casi imposible de limpiar. Aumento de derrames La voz de alarma se viene dando desde hace ya más de una década, cuando el Consejo Ártico determinó que los vertidos de petróleo son la principal amenaza para esta región polar. Hoy los expertos estiman que con el actual tráfico marítimo el riesgo de derrames es de uno cada 1,6 años. Además, si tenemos en cuenta la afluencia naviera a la que se ha hecho mención y en la que se estima un aumento del 50% para 2050, el incremento de derrames podría ser proporcional. Para más inri, el HFO supone el 80% del combustible marítimo usado en el mundo y el 76% del combustible transportado en la región ártica. Desde la Alianza por un Ártico Limpio, formada por ONG y entidades activas en la protección de esta región y entre las que ECODES forma parte, se lleva alertando de que «en caso de un derrame de combustible pesado, falta de infraestructura, aguas inexploradas, condiciones climáticas severas y peligros de navegación con el hielo marino, los esfuerzos de respuesta de derrames son casi imposibles. Mientras prohibirlo supondría un coste de entre 4 y 21 millones de dólares, la limpieza varía entre 7 y 70 millones. Resulta mucho más barato prevenir que esperar al derrame». Los efectos inmediatos y a largo plazo sobre las costas, las poblaciones de la región y sobre los ecosistemas en los que viven y dependen serían devastadores. No en vano, este combustible ya está prohibido por el Comité de Protección del Medio Marino de la Organización Marítima Internacional (OMI) en aguas antárticas debido a su peligrosidad. Pero además, su utilización genera importantes emisiones de carbono negro, que tiene un importante efecto de calentamiento del clima cuando se emite en latitudes altas. La Alianza señala que el impacto del calentamiento aumenta en al menos un factor de 3 en la región del Ártico en comparación con las emisiones en el océano abierto. Esto se debe a que en la atmósfera, las partículas de carbono negro absorben la radiación entrante desde arriba, así como la radiación reflejada desde abajo, duplicando el impacto del calentamiento. La solución pasa por el cambio de HFO al combustible destilado bajo en azufre, que reduciría las emisiones de carbono negro entre un 30% y un 80%. Para la Alianza, «prohibir el uso y transporte de HFO para combustible marino es la estrategia de mitigación más efectiva y es una prioridad en este momento». Y señala que la OMI es el organismo internacional apropiado para regular el uso y transporte de este combustible y debe adoptar un instrumento legalmente vinculante para prohibir su uso en aguas del Ártico para 2020. Importantes progresos La solución parece estar cada día más cerca después de los avances que se acaban de conseguir para la prohibición durante el 73 periodo de sesiones del Comité de Proteccion del Medio Marino de la OMI. Austria, Bangladesh, Canadá, Dinamarca, Francia, Alemania, Islandia, Irlanda, Holanda, Nueva Zelanda, Noruega, España, Polonia y el Reino Unido han defendido la necesidad de desarrollar medidas para la mitigación de los riesgos de HFO en el Ártico, incluyendo su prohibición en febrero de 2019 durante la reunión técnica del Subcomité de prevención y lucha contra la contaminación, que ha tenido lugar la pasada semana. «Agradecemos los progresos conseguidos esta semana en la OMI. Es urgente la prohibición porque nuestras comunidades, la vida salvaje y el océano lo necesitan ya que están sufriendo las consecuencias del cambio climático y del incremento de dicho tráfico. El mundo entero depende de la salud de nuestros mares», señala Delbert Pungowiyi, presidente de la comunidad indígena de Savoonga, Alaska. Apoyo de España Míriam Zaitegui, experta en transporte y políticas climáticas de ECODES, señala que «la Alianza por el Ártico Limpio valora los avances hacia la prohibición. Estamos contentos por el apoyo de algunos países, España entre ellos, que han garantizado que el trabajo que lo hará posible comience a principios de 2019. Es muy importante que este compromiso continúe sin interrupciones para que la prohibición pueda ser adoptada en 2021 e implementada en 2023».

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