Monday 17 December 2018
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abc - 30 days ago

La NASA reduce el tamaño del misterioso primer visitante interestelar

Pocas rocas espaciales son capaces de captar la atención de los medios como lo ha sido Oumuamua, el primer visitante interestelar detectado en octubre de 2017 por un observatorio en Hawái. No es para menos, ya que los científicos jamás habían visto antes un objeto llegado de más allá del Sistema Solar paseándose como si tal cosa por nuestro vecindario cósmico. Decenas de estudios han intentado descubrir cuál es su verdadera naturaleza, un debate entre cometa y asteroide en el que incluso se ha colado la (remotísima e ilusoria) posibilidad de que se trate de una nave espacial extraterrestre. Una «naufragada», para añadir más emoción al relato. Es la NASA la que ahora puede aportar un dato nuevo y fundamental para entender qué y cómo es Oumuamua. En noviembre, un mes después de su detección, los científicos apuntaron al Telescopio Espacial Spitzer de la agencia espacial estadounidense hacia el extraño objeto. Y no vieron nada. Oumuamua era demasiado débil para que Spitzer detectara la roca más de dos meses después de su máximo acercamiento a la Tierra a principios de septiembre. Sin embargo, como explica en un comunicado David Trilling, profesor de la Universidad de Arizona del Norte, la «no detección» es también muy valiosa, porque pone un nuevo límite en el tamaño del extraño objeto. De esta forma, Oumuamua podría no medir más de unos escasos cien metros, segun publica en la revista «Astronomical Journal». Las observaciones detalladas realizadas por múltiples telescopios terrestres y el espacial Hubble de la NASA habían detectado grandes variaciones en el brillo de Oumuamua. Esto sugería que tiene una forma muy alargada, llegando a medir 800 metros en su dimensión más larga. Pero el Spitzer rastrea los asteroides y cometas en infrarrojo, lo que puede proporcionar información más específica sobre su tamaño. El hecho de que Oumuamua fuera demasiado débil para este telescopio establece un límite en el área de su superficie total. Eso sí, como la falta de detección no se puede utilizar para inferir la forma, los límites del tamaño se presentan como si Oumuamua fuera esférico. Usando tres modelos separados que hacen suposiciones ligeramente diferentes sobre la composición del objeto, los investigadores limitaron el «diámetro esférico» de Oumuamua a 440 metros, 140 metros o tal vez tan poco como 100 metros. La amplia gama de resultados se deriva de las suposiciones acerca de la composición del cuerpo, que influye en su visibilidad a los «ojos» del Spitzer según su tamaño. El nuevo límite de tamaño es consistente con los hallazgos de un trabajo de investigación publicado a principios de este año, que sugería que la desgasificación fue responsable de los leves cambios observados en la velocidad y la dirección de Oumuamua. Los autores de ese artículo concluían que el gas expulsado actuó como un pequeño propulsor empujando suavemente el objeto. Eso convertía a Oumuamua en un objeto similar a un cometa, pero uno que tenía que ser relativamente más pequeño que los cometas típicos del Sistema solar. Pequeño pero reflexivo El reciente estudio también sugiere que Oumuamua puede ser hasta diez veces más reflexivo que los cometas que residen en nuestro Sistema solar, un resultado sorprendente, según sus autores. Debido a que la luz infrarroja es en gran parte la radiación de calor producida por los objetos «calientes», puede usarse para determinar la temperatura de un cometa o asteroide. A su vez, esto se puede usar para determinar la reflectividad de la superficie del objeto, lo que los científicos llaman albedo. Al igual que una camiseta oscura a la luz del Sol se calienta más rápidamente que una ligera, un objeto con baja reflectividad retiene más calor que un objeto con alta reflectividad. Así que una temperatura más baja significa un albedo más alto. El albedo de un cometa puede cambiar a lo largo de su vida. Cuando pasa cerca del Sol, el hielo de un cometa se calienta y se convierte directamente en gas, barriendo el polvo y la suciedad de la superficie y revelando más hielo reflectante. Oumuamua ha estado viajando a través del espacio interestelar durante millones de años, lejos de cualquier estrella que pudiera renovar su superficie. Pero esto pudo ocurrir a través de la desgasificación cuando hizo un acercamiento extremadamente cercano a nuestro Sol, un poco más de cinco semanas antes de que fuera descubierto. Además de barrer el polvo y la suciedad, parte del gas liberado pudo haber cubierto la superficie de la roca con una capa reflectante de hielo y nieve, un fenómeno que también se ha observado en los cometas de nuestro Sistema solar. Adiós para siempre Ahora, Oumuamua está saliendo del Sistema solar, casi tan lejos del Sol como la órbita de Saturno, y está muy lejos del alcance de los telescopios existentes. «Por lo general, si obtenemos una medida de un cometa que es algo extraño, volvemos y lo medimos nuevamente hasta que entendamos lo que estamos viendo», explica Davide Farnocchia, del Centro de Estudios de Objetos Cercanos a la Tierra (CNEOS) en el Laboratorio de Propulsión a Chorro (JPL) de la NASA. «Pero este se ha ido para s probablemente sabemos ahora tanto sobre él como sabremos en el futuro», concluye.

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