Wednesday 12 December 2018
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abc - 25 days ago

La FP gallega se ajusta al mercado con un 33% de títulos nuevos en una década

El Gobierno de Pedro Sánchez anunciaba esta semana una profunda revisión de la oferta de ciclos de Formación Profesional con el fin de retirar contenidos obsoletos e introducir temarios más acordes a las necesidades actuales del mercado laboral. En paralelo, y como parte de esta estrategia encaminada a hacer de este grupo de enseñanzas una baza ganadora contra el desempleo, el Ejecutivo estatal anunciaba la próxima oferta de una batería de cursos de especialización —una herramienta prevista en la Ley de Economía Sostenible de 2011 pero aún no desarrollada— encaminados a que alumnos ya titulados puedan actualizar su formación y mejorar su especialización, facilitando al mercado perfiles ajustados a sus nuevas demandas. La propuesta era acogida con cierto escepticismo por la Confederación Española de Organizaciones Empresariales (CEOE), partidaria de la estrategia pero recelosa ante el grado de participación que la Administración pueda permitir al sector. «Hasta ahora —denunciaba el director de formación de la patronal, Juan Carlos Tejada— no se ha contado excesivamente con el tejido empresarial». La Administración estatal es la primera responsable del diseño del catálogo de ciclos formativos, un trabajo en el que toma especial protagonismo el Instituto Nacional de las Calificaciones (Incual), en colaboración con asociaciones empresariales, agentes sociales y formativos. A partir de ahí, el ajuste y planificación de la oferta corre a cargo de las autonomías, vigilantes del ajuste de su Formación Profesional a las particularidades del mercado de trabajo en su territorio. Las vías del colaboración y contacto con el mundo de la empresa, expone Manuel Corredoira, director xeral de Formación Profesional e Innovación Educativa, son múltiples y diversas con el objetivo de mantener en todo momento una «FP avanzada y próxima al mundo real». En esa tarea, expone, la Administración entra en contacto con organizaciones empresariales, cámaras de comercio, entidades locales y centros docentes, sopesa estadísticas de evolución de los distintos sectores y, con especial interés, los informes de inserción laboral de los alumnos egresados de sus títulos de FP. «Esto último nos da una idea muy clara de por dónde van las necesidades», indica el director xeral. Renovación y tradición Con esa forma de trabajo se avanza en la adaptación continua que en Galicia se traduce en un 33% de títulos de nueva creación en la última década: de los 146 títulos formativos de grado básico, medio y superior impartidos en el pasado curso, 49 no existían en el año académico 2008-2009, muchos de ellos de marcada importancia para la economía gallega como los ciclos medios de Producción Agroecológica e Instalaciones de Telecomunicaciones, o los superiores en Paisajismo y Medio R Energías Reno Vitivinic Animaciones 3D, Juegos y Contornos Interactivos, o Desarrollo de Aplicaciones web. Y la demanda (y con ella la oferta) crece de forma clara en determinadas familias directamente ligadas a sectores tecnológicos punteros —es el caso del área de informática y comunicaciones, que pasó de ofertar 68 ciclos en 2008 a 118 una década después—, pero también en otros más tradicionales, como en hostelería y turismo —con un alza en los últimos diez años de 50 a 92 titulaciones—. «Evidentemente se aprecia una demanda creciente en sectores que tienen que ver con el campo tecnológico, y de la informática, como la robótica, o la fabricación mecánica automatizada. Pero también en el ámbito socio-sanitario, uno de los más tradicionales en FP, porque al margen de toda una serie de profesiones emergentes, existe también una importante necesidad de renovación de plantillas. Hostelería es también un sector que sigue creciendo», repasa Corredoira. La apuesta por la Formación Profesional —en lo que el Gobierno gallego ha calificado como «revolución silenciosa» en este tipo de enseñanzas— se deja notar también en un marcado incremento del volumen de matriculados, con más de 51.000 alumnos en el presente curso, un 46,77% más que diez años atrás, distribuidos en 1.257 títulos sostenidos con fondos públicos. De acuerdo con los datos del pasado curso, la familia de Administración y Gestión, con más de siete mil estudiantes, es la más numerosa en matrícula, seguida por la Sanidad (más de 6.600) y por Informática y Telecomunicaciones (con algo más de cinco mil). Personalización a medida de cada empresa En el curso 2012-2013, como un paso más allá en la aproximación de la formación a la empresa, echaba a andar en Galicia la FP Dual. En estos ciclos, con 46 ciclos iniciados el pasado septiembre de la mano de grandes y pequeñas empresas gallegas, al menos un tercio de la formación se imparte en las instalaciones de la empresa colaboradora y con alguna modalidad de retribución para el alumno. «El 100% de la oferta de FP tiene al menos 400 horas de formación práctica en las empresas, pero aquí estamos hablando de un mínimo de 700-800 horas, que puede llegar a 2.000-3.000, dependiendo del sector y de la modalidad formativa», explica Corredoira. Este año son 937 los matriculados, menos de un 2% de la matrícula global de FP, pero «vamos creciendo y con paso las experiencias son muy satisfactorias, tanto por parte de las empresas como por parte del alumnado, y en todos los casos nos está dando unos niveles de inserción por encima del 90%», señala el director xeral.

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